Chile apunta a proteger 30% de su territorio al 2030: “La crisis ambiental exige un cambio transformador”
El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático aprobó la nueva Estrategia Nacional de Biodiversidad 2025-2030 junto a su plan de acción, un instrumento que busca orientar la política pública del país en materia de conservación, uso sostenible y restauración de la naturaleza durante los próximos años.
La estrategia fija como horizonte que al año 2030 la sociedad chilena conozca, cuide y recupere la naturaleza como base del bienestar.
Para avanzar hacia ese objetivo, el documento establece un marco estratégico compuesto por cinco objetivos y 39 metas.
La actualización responde además al compromiso internacional adoptado por Chile para alinearse con el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal, aprobado en 2022, el cual plantea proteger al menos el 30% del territorio terrestre y marino al 2030.
La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, señaló que el país enfrenta actualmente una triple crisis ambiental marcada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
En ese contexto, sostuvo que la nueva estrategia busca integrar la protección de la naturaleza en la toma de decisiones de distintos sectores y no tratarla como un tema aislado.
Entre sus principales líneas de acción, el instrumento contempla fortalecer la conservación de ecosistemas, impulsar procesos de restauración de paisajes —incluyendo la incorporación de un millón de hectáreas— y avanzar en la protección de especies amenazadas.
La estrategia también propone promover una gestión sustentable de la biodiversidad mediante la reducción de incentivos que dañen el entorno, la incorporación de soluciones basadas en la naturaleza en ámbitos como la gestión hídrica y el desarrollo de infraestructura verde, además de incentivar una mayor transparencia del sector productivo respecto a sus impactos ambientales.
Otro de los ejes apunta a la protección de los recursos genéticos y a la incorporación de los saberes tradicionales de pueblos indígenas y comunidades locales en los instrumentos de gestión ambiental.
Para concretar estas metas se elaboró un plan de acción asociado a la estrategia, que define medidas específicas, responsables institucionales e indicadores de seguimiento para evaluar los avances de la política pública.
La implementación estará encabezada por el Ministerio del Medio Ambiente, con la participación de distintos organismos públicos a través del Comité Operativo Nacional de Biodiversidad y sus instancias regionales, además de procesos de participación de la academia, el sector privado y organizaciones de la sociedad civil.
El plan también contempla un sistema de monitoreo y reportabilidad que permitirá evaluar el cumplimiento de las metas y ajustar las acciones a lo largo del tiempo, con el objetivo de asegurar que la estrategia se traduzca en medidas concretas para la protección de la biodiversidad en el país.