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Amenaza se cierne sobre glaciares de los Andes: Senado argentino da visto bueno a reforma de Milei que los desprotege

Aprobada por el Senado y esperando la decisión de diputados quedó la reforma a la ley de glaciares en Argentina, que ha despertado un movimiento ciudadano y ambiental en su contra por la amenaza que supone a las reservas de agua del país. Chile ha intentado replicar una ley como la argentina durante décadas.
Por María del Mar Parra 27 de febrero de 2026 - 00:00

Con 40 votos a favor y 31 en contra, el Senado de Argentina aprobó las modificaciones a la ley de glaciares impulsadas por el gobierno de Javier Milei para potenciar la minería del cobre y la extracción de hidrocarburos. El proyecto, que ha despertado movilizaciones ciudadanas y ambientalistas, deberá ser analizado ahora por la Cámara de Diputados. 

La modificación permite que cada provincia decida cuáles son los ambientes periglaciales que constituyen reservas estratégicas de recursos hídricos y cuáles no, permitiendo la explotación minera en los últimos. La iniciativa cuenta con el respaldo de los gobiernos provinciales de San Juan, Catamarca, Mendoza, Jujuy y Salta, que buscan aumentar la actividad minera.

Para Laura Rocha de la ONG Periodistas por el Planeta, la reforma busca sacar a la ciencia como árbitro en la definición de los glaciares y sus zonas de influencia, abriendo la puerta a interpretaciones utilitarias y mayor poder para los gobiernos provinciales interesados en la explotación minera.

Las modificaciones que avanzan impulsadas por Milei son criticadas por ambientalistas y comunidades a lo largo del país, por el riesgo que representa para algunas de las principales reservas de agua del país.

Como se explica desde la Fundación Glaciares Chilenos, el ambiente periglacial es casi tan importante como los propios glaciares. Se trata de una zona que rodea el hielo donde el suelo se congela y descongela regulando el flujo de agua y albergando ecosistemas únicos. 

Según los destacados de la fundación, actividades extractivas en este ambiente periglacial afecta indirectamente al glaciar y también compromete la calidad y cantidad de agua que fluye en este espacio. 

Según el Inventario Nacional de Glaciares del Instituto Argentino de Nivología, hay casi 17 mil cuerpos de hielo en el país y la gran mayoría se encuentra en la cordillera de Los Andes, a excepción de 890 que están en las islas del atlántico sur. 

Chile y los glaciares 

La ley de glaciares argentina se aprobó en 2010 y se convirtió en un hito de la conservación a nivel global que otros países han querido emular, incluyendo Chile, que tras décadas de tramitaciones fallidas aún no cuenta con una ley de glaciares.

Durante los distintos debates que se han librado en el Congreso chileno para aprobar una ley similar, la definición del ambiente periglacial es uno de los principales puntos de disputa, ya que su definición y protección cuenta con el rechazo de sectores productivos que ven una amenaza a sus actividades extractivas cerca de estos ecosistemas. 

A pesar de la ausencia de una ley que ordene a proteger a los glaciares por sí mismos, estos ecosistemas están bajo cierta protección por parte de diversos cuerpos legales del país. En la Ley de Bases del Medio Ambiente se determina que los proyectos de inversión que puedan afectar glaciares deben someterse a evaluación ambiental. 

La ley de bosque nativo prohíbe talar árboles a 500 metros de glaciares. La reforma del Código de Aguas de 2022 define las aguas, incluidas aquellas resguardadas en glaciares, como bienes nacionales de uso público y prohíbe constituir derechos de agua sobre ellos.

Además, muchos de los glaciares del país están protegidos dentro de parques nacionales u otras áreas protegidas del Estado. Aún con esta protección dispersa, los glaciares del país han sufrido reducciones e impactos por actividades productivas. Emblemáticos son los casos de la minera Pascua Lama en los glaciares de Coquimbo o de la mina Los Bronces en los de la Región Metropolitana. 

Con la llegada al poder del libertario José Antonio Kast, que ha adoptado un claro tono contrario a los resguardos ambientales y a favor de reducir los estándares para fomentar la producción, se despierta el temor de quienes impulsan la protección de glaciares. “Nos preocupa profundamente que los resultados puedan conducirnos hacia un modelo que replique las políticas impulsadas por el gobierno de Milei”, declaraban desde la Fundación Glaciares Chilenos durante el proceso electoral. 

Chile posee casi el 80% de los glaciares de Sudamérica y tiene cerca de 20 cuencas hidrográficas compartidas con Argentina, muchas de las cuales dependen de cuerpos glaciares andinos, algunos de ellos ubicados del otro lado de la frontera, sobre todo en el sur del país. 

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