El temor a que una salida nocturna termine en una situación de riesgo se ha vuelto una preocupación constante para familias y jóvenes, lo que ha llevado a empresas a fabricar productos que ayuden a prevenir riesgos durante este tipo de escenarios.
En ese contexto, el spiking —la adulteración de bebidas con drogas sin consentimiento— emerge como una amenaza silenciosa que afecta especialmente a adolescentes y universitarios, tanto en Chile como a nivel internacional.
Según datos de la Red de Investigadoras (2019), la OMS y SENDA (2023), una de cada 3 mujeres y uno de cada 10 hombres universitarios en Chile reconocen haber sufrido violencia sexual al menos una vez en su vida universitaria.
Estos episodios suelen darse en entornos de socialización como fiestas, eventos masivos o salidas nocturnas, aunque también se han registrado en residencias universitarias, viviendas particulares e incluso viajes de estudio.
¿Qué es el spiking?
Es la acción de agregar de forma encubierta alcohol o drogas a una bebida o comida de alguien sin que se de cuenta con el fin de facilitar un delito por robo o agresión sexual.
Generalmente ocurre en bares, discotecas, fiestas o incluso en casas particulares. El carácter invisible del spiking —mediante sustancias incoloras, inodoras e insípidas— dificulta su detección y aumenta la vulnerabilidad de las víctimas.
Quienes son expuestos a estas drogas pueden experimentar pérdida de conciencia, confusión, amnesia temporal y una mayor indefensión frente a delitos como robos, agresiones o abusos. A esto se suman posibles efectos secundarios graves, entre ellos náuseas, taquicardia y dificultad para respirar.
Centinela: la pulsera que detecta más de 22 sustancias
Con el objetivo de fortalecer la prevención y el autocuidado, llegó a Chile Pulsera Centinela, una herramienta diseñada para detectar drogas asociadas a la sumisión química.
El dispositivo es capaz de identificar GHB (éxtasis líquido), benzodiacepinas y más de 22 sustancias distintas en un lapso de entre tres y cinco segundos.
“Esta pulsera muy similar a las que se ponen en los festivales. Sin embargo, en realidad se trata de un sofisticado sistema de detección de estupefacientes, hasta 22 derivados de las aminas, incluyendo éxtasis, LSD o burundanga-”, explica Matías Bermúdez, director de Multimedia Group, empresa responsable de introducir la marca en Chile.
Entre sus principales características, la pulsera reduce el riesgo de intoxicación involuntaria, funciona como medida preventiva visible y puede actuar como elemento disuasivo frente a potenciales agresores.
Además, es ajustable, portátil, reutilizable por un año —aunque el test se usa una sola vez— y cuenta con un código QR que permite una conexión rápida con el 133 de Carabineros, facilitando el envío de la geolocalización a contactos de confianza.
El ejecutivo subraya que el objetivo no es reemplazar otras estrategias de fondo: “queremos que las personas puedan disfrutar su libertad sin miedo. Pulsera Centinela no reemplaza la educación ni las políticas públicas, pero sí entrega una herramienta concreta para reducir riesgos y fomentar el autocuidado”.