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Día del Roto Chileno: Quién fue Candelaria Pérez, la historia olvidada de la sargento presente en Batalla de Yungay

Día del Roto Chileno: Quién fue Candelaria Pérez, la historia olvidada de la sargento presente en Batalla de Yungay

Por: Nicole Donoso | 20.01.2026
Cada 20 de enero, la conmemoración del Día del Roto Chileno vuelve a poner en el centro la figura del héroe masculino, pero deja en la sombra a las mujeres que también participaron en la guerra. Su aporte en la logística, el cuidado y el combate fue clave, aunque la historia oficial apenas las recuerde.

Este martes 20 de enero se conmemora un año más desde que solados chilenos consiguieron la victoria en la Batalla de Yungay (1839), triunfo que dio origen al Día del Roto Chileno, el cual honra la valentía y el sacrificio de quienes se enfrentaron al combate.

Sin embargo, en el imaginario colectivo esta celebración reconoce únicamente a hombres provenientes de sectores populares dispuestos a dar la vida por defender al país, dejando excluida de la narrativa a las mujeres que también salieron a luchar.

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Así lo plantea María Gabriela Huidobro, académica de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales UNAB, al sostener que la celebración del Día del Roto Chileno quedará siempre incompleta si no se reconoce el rol que jugaron las mujeres.

De hecho, mientras la mayoría ejercía labores de cuidado como enfermería, apoyo logístico y asistencia, un grupo menor se desplegaba en el campo de batalla.

¿Quién fue Candelaria Pérez?

Su historia no es una leyenda. De hecho, existen registros de su participación en la Batalla de Yungay, pero aún así ha quedado excluida —así como tantos otros nombres— del imaginario colectivo y la conmemoración del "roto".

Nacida en La Chimba (zona histórica que refiere a los alrededores del río Mapocho) y de origen humilde, Candelaria Pérez no solo acompañó a las fuerzas chilenas al campo de batalla contra la Confederación Perú-Boliviana, sino que actuó como espía y participó activamente en los enfrentamientos.

De hecho, previo a la batalla ejerció como informante de la Armada, siendo descubierta por ejército peruano que derivó en su encarcelamiento en Callao.

Tras su liberación, —y motivada por una potente sed de venganza— solicitó unirse al Ejército, siendo aceptada como cantinera y enfermera en el Batallón Carampagne. Pero sin miedo terminó tomando las armas e incluso luchó en primera línea.

Reconocimiento y ovación

Su desempeño en la Batalla de Yungay fue tan notable que recibió el grado de sargento, un reconocimiento excepcional para una mujer en el Chile del siglo XIX. A su regreso a Santiago, fue celebrada públicamente durante el desfile de las tropas.

Fue ovacionada en el Congreso e incluso el presidente Manuel Bulnes Prieto dio un discurso que reconoció su esfuerzo, ascendiéndola al grado de subteniente.

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Excluida del relato heroico

Pese a todas las distinciones que obtuvo durante su vida, Candelaria pasó sus últimos años viviendo en pobreza y soledad, sobreviviendo gracias a una paupérrima pensión otorgada por su servicio al país.

A ello se suman problemas de salud como una parálisis, falleciendo el 28 de marzo de 1870 y siendo despedida por solo cinco personas, las que asistieron a su funeral.

Una celebración incompleta

El caso de Candelaria no es aislado. Las mujeres cuyas contribuciones no se ajustaron a la épica militar tradicional ni a los modelos de feminidad de la época han quedado relegadas de los relatos oficiales.

Por ello, Huidobro plantea que el reconocimiento y visibilidad del rol de Candelaria y las mujeres en la celebración del Día del Roto Chileno no responde a un gesto simbólico ni anecdótico, sino a una necesidad histórica.

En síntesis, revisar esta efeméride desde una mirada más amplia permite reconocer que los procesos históricos se construyen a partir de experiencias compartidas, marcadas muchas veces por profundas desigualdades sociales y de género.

En esa trama, hombres y mujeres aportaron con igual entrega y valentía, y su memoria merece un lugar visible en la historia del país.

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