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Alimento del futuro: cómo el cochayuyo fermentado con hongos genera proteína que usa 15 veces menos agua que la carne

Alimento del futuro: cómo el cochayuyo fermentado con hongos genera proteína que usa 15 veces menos agua que la carne

Por: Nicole Donoso | 16.01.2026
Presente en todas las costas de Chile pero con bajo consumo, el cochayuyo podría transformarse en una nueva fuente de proteínas gracias a un proceso de fermentación con hongos, cuyo micelio permite obtener una micoproteína con alta digestibilidad.

Un desarrollo científico chileno acaba de posicionar a las macroalgas como una alternativa real dentro del debate global sobre los alimentos del futuro gracias a un proyecto que logró transformar el cochayuyo en una micoproteína altamente digestible.

El avance se proyecta como una innovación para la industria alimentaria al mismo tiempo que cuenta con un baja impacto ambiental.

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El avance, conocido como MycoSeaweed, fue distinguido en 2025 con el primer lugar del Premio Nacional de Innovación Alimentaria Transforma Alimentos (Corfo), dentro de la categoría “Alimentos para una Vida Saludable”.

El reconocimiento destacó el potencial del producto para ofrecer nutrición de calidad, reduciendo al mismo tiempo el uso de recursos naturales.

El estudio, publicado en la revista científica Molecules bajo el título “In Vitro Bioaccessibility of Edible Seaweed Proteins from the Chilean Coast and Proteins from the Novel Seaweed-Derived Mycoprotein”, evaluó la calidad nutricional de distintos productos marinos.

La investigación fue liderada por la Dra. Catalina Landeta Salgado y contó con la participación de las científicas Javiera Munizaga, María Paz González Troncoso, Anamaría Daza Sánchez, Irene Martínez y la Dra. María Elena Lienqueo, del Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales y del Centre for Biotechnology and Bioengineering (CeBiB).

Un alimento presente en todo Chile

La investigación forma parte de una extensa línea de trabajo orientada a valorizar las macroalgas, recursos abundantes en el litoral chileno pero poco presentes en la alimentación diaria.

De hecho, pese a la extensa costa del país, datos de 2019 revelan que de los 15 kilos anuales de productos del mar consumidos por persona, solo 0,19 kilos correspondieron a algas.

Esta baja ingesta contrasta con el creciente interés por proteínas alternativas, impulsado por la necesidad de sistemas alimentarios más sostenibles.

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¿Cómo se desarrolló el proyecto?

Para llegar a estos resultados, el equipo comparó proteínas y aminoácidos de cuatro matrices: dos algas pardas (Durvillaea y Macrocystis pyrifera), un alga verde (Ulva) y una micoproteína obtenida a partir de cochayuyo mediante fermentación con hongos.

A través de un modelo de digestión gastrointestinal in vitro, se determinó que la micoproteína alcanzó una digestibilidad cercana al 100%, superando ampliamente a las algas sin procesar, que no superaron el 60%.

“La hipótesis era que las enzimas que producen los hongos iban a romper la pared celular rígida de las algas, liberando la proteína para que fuera más accesible”, explica la líder de la investigación, Catalina Landeta.

El rol clave de la micoproteína

La micoproteína, utilizada en distintos países como sustituto de la proteína animal, se obtiene a partir del micelio —la red filamentosa de los hongos— y puede producirse en fermentadores industriales similares a los de la industria cervecera o vitivinícola.

En el caso de MycoSeaweed, esta tecnología permitió crear un ingrediente más fácil de digerir y con características sensoriales más neutras, un aspecto clave para superar las barreras culturales asociadas al consumo de algas en Occidente.

Un alimento sustentable

El impacto ambiental también fue un eje central del proyecto. “Queremos producir un alimento completo, nutritivo, sin usar agua dulce ni tierra de cultivo; este tipo de micoproteínas puede requerir hasta cinco veces menos tierra y quince veces menos agua que la producción de proteínas animales, lo que es clave cuando hablamos de alimentos del futuro”, señala la investigadora.

Tras recibir el premio nacional, el equipo proyecta avanzar hacia la escalabilidad del producto y su futura incorporación en distintas formulaciones alimentarias.

“Ser seleccionada entre las innovaciones destacadas y, además, recibir el premio en la categoría ‘Alimentos para una Vida Saludable’, confirma que vamos por el camino correcto: crear alimentos que no solo sean nutritivos, sino también responsables con el planeta y nuestras comunidades costeras”, agradece la científica.

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