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La Paradoja de Trump y el futuro de la región
Foto: Agencia Uno

La Paradoja de Trump y el futuro de la región

Por: Ignacio Pozo | 05.01.2026
La operación militar sobre Venezuela es eminentemente geopolítica, revela la paradoja actual a la que se enfrenta Estados Unidos en el momento de transición hegemónica, en la cual mantiene su capacidad militar superior para imponerse unilateralmente, pero ya no lo realiza dentro de los marcos de la legalidad internacional que él mismo estructuró. Esta contradicción es característica de las potencias hegemónicas en declive.

Tras meses de tensiones en el Mar Caribe por la movilización de las fuerzas militares estadounidenses y marcada por las declaraciones del presidente Trump acusando al régimen de Maduro de financiar y liderar el narcoterrorismo, el 3 de enero, en la madrugada, se alcanzó el punto de inflexión en la relación con el ataque a las instalaciones militares estratégicas en Caracas.

La reacción de la comunidad internacional fue instantánea, marcando las tendencias actuales entre apoyo y rechazo, característico de la transición hegemónica que caracteriza al actual orden internacional que transita de un orden unipolar a la multipolaridad. Según propone la teoría de Sistema-mundo de Immanuel Wallerstein, los ciclos hegemónicos tienen fecha de expiración y quienes ostentan el liderazgo del periodo al entrar en la fase de declive, realizan acciones, militares principalmente, en las que buscan mantener su liderazgo.

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La acción de Trump sobre Caracas no es azarosa, representa una demostración de fuerza sobre su área de influencia considerada legítima por parte de Estados Unidos y una señal a las otras potencias competidoras (China y Rusia) quienes apoyaron continuamente al régimen de Maduro, siendo China el mayor comprador de petróleo venezolano y Rusia su aliado militar.

La reciente acción emprendida unilateralmente por EE. UU., junto con otras que ha realizado durante el último año (Irak, Irán, Yemen, Somalia, Siria y Nigeria), ha traído una serie de cuestionamientos principalmente al derecho internacional y al rol de la ONU como instituciones vigentes con relación a las normas de convivencia internacional.

La crítica política y académica al derecho internacional se centra en su escasa efectividad sobre quienes violan las normas, mientras que los actores débiles son castigados, los Estados poderosos actúan sin consecuencias. El derecho internacional, bajo la Carta de Naciones Unidas, prohíbe el uso unilateral de la fuerza entre sus Estados miembros. Las acciones de Trump desafían abiertamente la institucionalidad que Estados Unidos construyó, no ajustándose a derecho, siendo esta la objeción fundamental de los críticos internacionales.

El rol de la ONU también se encuentra tensionada por los conflictos acaecidos recientemente, en donde se cuestiona su eficiencia para responder al mandato que le da origen respecto a mantener la paz y evitar conflictos bélicos. Ante estos cuestionamientos, cobran renovada validez las visiones realistas de las Relaciones Internacionales que señalan al sistema internacional como anárquico, donde los Estados-nación privilegian su interés nacional para garantizar su seguridad, lógica vinculada al estado de naturaleza del pensamiento hobbesiano. Estas teorías (Realismo y Sistema-mundo) muestran su vigencia en explicar, en parte, el accionar y lógica de Trump.

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Ante estas acciones realizadas bajo el mandato Trump y el discutido rol de la ONU y el respeto al derecho internacional, la pregunta central que emerge en la región es respecto a las consecuencias que el hecho puede implicar. Ya existen amenazas explícitas a Petro y Colombia bajo el mismo argumento sobre el que se atacó a Venezuela, y una advertencia reciente a México señalando que “algo habrá que hacer con México”, a propósito de intervenir los carteles y la incapacidad que el propio Trump le atribuye a la presidenta Claudia Sheinbaum, calificándola de “asustada” ante estos grupos. A su vez, Trump declara estar conforme con la elección de gobiernos alineados con su administración en Chile, Argentina y Honduras, en el contexto del giro ideológico que toma la región.

Las declaraciones no son casualidad y responden a la relevancia que cobra (y siempre ha tenido) América Latina en la política exterior estadounidense, una resignificación de la Doctrina Monroe y su lema “América para los americanos”, que originalmente, en 1823, buscaba la no interferencia de las potencias europeas en las recientes repúblicas independientes, y en la actualidad la defensa hemisférica de la doctrina se orienta hacia la presencia de China, principal contendor a la hegemonía estadounidense, quien tiene intereses comerciales y estratégicos en la región, a propósito de la iniciativa de la Franja y Ruta.

La operación militar sobre Venezuela es eminentemente geopolítica, revela la paradoja actual a la que se enfrenta Estados Unidos en el momento de transición hegemónica, en la cual mantiene su capacidad militar superior para imponerse unilateralmente, pero ya no lo realiza dentro de los marcos de la legalidad internacional que él mismo estructuró. Esta contradicción es característica de las potencias hegemónicas en declive.

Sin dudas América Latina no se encontrará exenta de los conflictos internacionales futuros que por décadas experimentaban regiones lejanas, lo que implica que la transición hegemónica global también se jugará en el denominado “patio trasero estadounidense”.

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