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"Placer o Felicidad"

La felicidad es posible y un desafío para los sistemas educacionales y nuestra sociedad, pero no es fácil porque hay demasiados distractores en su camino. Concentrémonos en valorar el tiempo y el apoyo para que los estudiantes reflexionen sobre quiénes somos, qué nos apasiona y cuáles son los valores de cada uno que constituyen su identidad.
Por Marcelo Trivelli 16 de mayo de 2025 - 23:00

El placer es gratificante, pero es solo un subidón que dura un instante. Vivimos en una era donde la inmediatez es la norma. Nuestra vida apurada, sobre estimulada, consumista y superficial nos lleva a confundir el placer con la felicidad. Un ejemplo son las redes sociales que nos ofrecen gratificaciones instantáneas: un "me gusta", un comentario, una nueva notificación que genera un golpe de dopamina.

El placer lo genera la dopamina, neurotransmisor que se libera cada vez que recibimos una recompensa inmediata; su efecto es efímero. La felicidad, en cambio, es un estado más profundo y duradero, basado en el autoconocimiento y cooperación con los demás.

La muerte de José “Pepe” Mujica ha inundado las redes sociales y los medios de comunicación con sus célebres frases que abordan estos desafíos. En Fundación Semilla, celebramos esta cobertura mediática porque apoya nuestro trabajo de 20 años con juventudes y formadores en el ámbito de la educación socioemocional a través de metodología lúdico participativas: mejoramos la convivencia desarrollando habilidades para gestionar sus emociones, establecer relaciones saludables y participar activamente en la construcción de una identidad sólida y auténtica.

Destacamos algunas de las frases célebres de José "Pepe" Mujica:

En este contexto, el legado de José Mujica y la labor de Fundación Semilla convergen en un mensaje poderoso: la verdadera felicidad y el bienestar emocional se encuentran en la autenticidad, la solidaridad y el compromiso con causas que trascienden el interés individual.

Mujica lo comunicó con su ejemplo y en Fundación Semilla trabajamos en contextos educativos abogando para que la educación socioemocional se convierta en un pilar fundamental del currículo: “La escuela debe ser un espacio donde los estudiantes adquieran conocimientos básicos y aprendan a gestionar sus emociones, a desarrollar empatía y a relacionarse de manera saludable con los demás."

La felicidad es posible y un desafío para los sistemas educacionales y nuestra sociedad, pero no es fácil porque hay demasiados distractores en su camino. Concentrémonos en valorar el tiempo y el apoyo para que los estudiantes reflexionen sobre quiénes somos, qué nos apasiona y cuáles son los valores de cada uno que constituyen su identidad.

Fomentar vínculos profundos con nuestros semejantes y con quienes son diferentes promoviendo la diversidad. Encontrar un sentido a nuestra vida y contribuir al bienestar de los demás. Y valorar las caídas y tropiezos y aprender a volver a ponerse de pie para seguir en la senda propuesta.

Siempre es el momento de replantear nuestras prioridades: poner menos énfasis en el placer producido por estímulos externos y más énfasis en la felicidad basada en una conexión profunda con nosotros mismos y con los demás.

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