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Contribuciones: La angustia de los invisibles, la tercera edad
Agencia Uno

Contribuciones: La angustia de los invisibles, la tercera edad

Por: Gustavo Poblete Freundt | 02.03.2025
En el pasado hemos recurrido y expuesto, en más de una oportunidad nuestra situación a los funcionarios del SII, pero los resultados han sido negativos. Recientemente, nos esperanzamos con una propuesta de los diputados de la República, en la que proponían discutir que durante el año 2025 los adultos mayores beneficiarios de la PGU podrían solicitar que el avalúo de sus propiedades fuera cero. Pero al saber que lamentablemente fue rechazada en el presupuesto, el desencanto ha sido enorme y muy angustiante.

A mediados del año 1983, con mi señora compramos, en Ñuñoa, una antigua casa construida el año 1950. En el transcurso de los cuarenta y dos años transcurridos hemos ido realizado numerosas y necesarias transformaciones, por lo que podemos afirmar que hoy la propiedad se encuentra en un muy buen estado. No está demás afirmar que durante todo este tiempo hemos pagado puntualmente las correspondientes contribuciones.

A pesar su antigüedad, las contribuciones han aumentado como consecuencia del constante incremento del avalúo fiscal, no obstante del hecho que no se encuentra entre las comunas ricas de Santiago, como Vitacura, Las Condes, Providencia y Lo Barnechea.

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Hace ya largo tiempo nosotros pasamos a engrosar y a pertenecer al segmento de ciudadanos invisibles -léase adultos mayores- con la consecuente merma de nuestros ingresos. Ambos somos jubilados próximamente a cumplir 79 y 84 años respectivamente. El pago de las cuatro cuotas de contribuciones al año significa para nosotros un constante estado de ansiedad, y siempre debemos recurrir a créditos que la hacen más onerosas aún.

Nuestros ingresos se reducen al pago de: contribuciones, salud, alimentación y servicios básicos -electricidad, gas y agua- que bien sabemos son cada día son más caros. En estricto rigor, podemos afirmar que con muchas privaciones llegamos a fin de mes.

En el pasado hemos recurrido y expuesto, en más de una oportunidad nuestra situación a los funcionarios del SII, pero los resultados han sido negativos. Recientemente, nos esperanzamos con una propuesta de los diputados de la República, en la que proponían discutir que durante el año 2025, los adultos mayores beneficiarios de la PGU, (segmento al cual pertenecemos) podrían solicitar que el avalúo de sus propiedades fuera cero.

Hemos seguido ansiosos esa iniciativa, pero al saber que lamentablemente fue rechazada en el presupuesto, el desencanto ha sido enorme y muy angustiante.

Hace unas semanas atrás he sufrido una caída en la vía pública lo que me obligó a ir a urgencias, y luego ser operado. Esto significará un importante gasto adicional y una inimaginable situación cuando reciba la cuenta de la clínica.

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En el ocaso de nuestras vidas deseamos hacerlo de una manera tranquila y sin tantas privaciones y constantes estados de aflicción, de modo que hace tiempo hemos puesto en venta nuestra casa. Es así como hemos tenido numerosos interesados debido al impecable estado de la propiedad. Desgraciadamente la venta no ha cristalizado debido principalmente al elevado monto de las contribuciones de la propiedad y otras variables como la tasa de interés de los créditos hipotecarios bancarios, la pandemia, el Covid-19 y el estallido social, entre otros.

En el artículo "Algunos no desean que sus viviendas estén afectas a las contribuciones de bienes raíces", el Sr. Patricio Herman entrega una lista de las personas que tienen entre 3 a 3.001 viviendas. Nosotros no pertenecemos a esa lista, tenemos una sola propiedad, la que hemos ido mejorando durante los 42 años que la habitamos.

Está en venta, para evitar que la TGR, la remate por no pago de las contribuciones, es decir cederíamos al Estado el esfuerzo de todas nuestras vidas. Entiendo que esta situación se repite en numerosos casos con otros adultos mayores.

Por lo mismo coincido con el Sr.Herman cuando escribe: “Se podría evaluar un proyecto de ley para admitir que el dueño, siempre que sea jubilado, de una vivienda en donde el obligatoriamente resida y que no tenga otras viviendas ni disponga de otros activos afecto a este impuesto, esté exento del pago de contribuciones de bienes raíces de su propio inmueble”.

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Linda frase, para el bronce, pero para nadie es un misterio lo que demoran nuestros honorables y los autoridades de turno en tramitar leyes que beneficien a los ciudadanos de a pie, especialmente a los adultos mayores, de manera que en veinte a treinta años más, podríamos quizás tener alguna noticia sobre el tema.

"Me daré vueltas en mi tumba cuando Eduardo Frei M., sea presidente de Chile" (palabras de Gabriela Mistral). Yo espero hacer lo mismo en la mía cuando se consideren y tomen en cuenta a los viejos de Chile.