En su autodefensa desplegada en varios frentes, la suspendida ministra Ángela Vivanco argumentó que en su caso no solo no se ha respetado el debido proceso, según ella, sino que se le ha negado el acceso a expedientes y se la ha enfrentado a testimonios anónimos y a la ausencia de un procedimiento disciplinario previo, como lo exige la normativa, aseguró.
A través de argumentos jurídicos, la cuestionada jueza sostiene que la acusación carece de fundamento y que no se han presentado pruebas contundentes de interferencia en nombramientos judiciales, desvirtuando así los cargos en su contra.
En este escenario argumentativo, la integrante de la Sala Constitucional de la Suprema abre debate sobre la imparcialidad del proceso y la necesidad de salvaguardar los derechos de los involucrados.
Aquí, un resumen de lo más significativo de la defensa pública de Vivanco.