En la vida de un ser humano hay pequeños momentos decidores. Detalles mínimos que cambian rotundamente la existencia. Yerko Atlagich, el chef y dueño del restaurant Majka Bistró, tenía un trabajo estable en una institución financiera, pero no se sentía pleno. Prefirió dejar atrás la comodidad y la rutina y renunció para dedicarse a lo que realmente le provocaba pasión: la gastronomía.
Partió a estudiar a la prestigiosa escuela Cordon Blue en Madrid y, posteriormente, tuvo experiencias laborales en Tenerife y la capital española. Volvió a Chile y trabajó junto a Gino Falcone en el restaurant Fé. Esas prácticas fueron fundamentales antes de dar el salto a la independencia –hace poco más de un año-.
Ubicado en Príncipe de Gales, en un sector plagado de cocinerías peruanas y comida rápida, Majka Bistró –Majka significa madre en croata y es un homenaje a su fallecida progenitora- apuesta por una cocina mayoritariamente mediterránea, que exhibe pasión y conocimiento gastronómico y donde cada plato posee prolijidad y sello de autor.
Así se expresó en unas mollejas a la parrilla, cocinadas a baja temperatura y acompañadas de chimichurri de maracuyá, que se partían delicadamente al mínimo contacto con el cuchillo y cuyos sabores contrastaban sin sobresaltos.
Luego, un tataki de atún –con influencia de la cocina de Gino Falcone-, compuesto por un lomo de atún sellado en aceite de ajonjolí y semillas de sésamo, sobre un chutney de mango y maracuyá más un guacamole de la casa, es una delicia que funciona perfecto para pedir al atardecer.
Un plato refrescante de sabores explosivos. El cierre con un bao –pan oriental cocinado al vapor- de rabo de toro, con la carne cocida en su punto perfecto, fue una muestra de consistencia y creatividad.
La mayor gracia de la cocina de Atlagich es su búsqueda por preparaciones que no solo se quedan en el carácter novedoso, sino que a su originalidad mezclan los sabores del mundo, pero manteniendo siempre una impronta de identidad chilena expresada en el asado de tira con pastelera, tortellini de prietas y coliflor a la parrilla.
Esa mirada se extiende a su carta de cócteles y su abundante variedad de vinos y tragos. En un barrio gastronómico uniforme, Majka Bistró se impone por su propuesta y por la calidad de sus productos y, lo mejor, es que todavía tiene mucho por crecer y desarrollarse. Ah! y aceptan la compañía de animales.
MAJKA BISTRÓ
PRÍNCIPE DE GALES 7102, LA REINA
MARTES A SÁBADO DE 13 A 23 HORAS
DOMINGOS DE 13 A 16 HORAS
CONSUMO PROMEDIO POR PERSONA: $30.000 PESOS