Cada 8 de marzo, en las marchas para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, se puede ver en banderas y afiches la cara de Macarena Valdés, una defensora ambiental mapuche que fue encontrada colgada en su casa por su hijo en el 2016, luego de haber recibido y denunciado amenazas en el marco de la resistencia que lideraba contra la instalación de una central hidroeléctrica en el Río Tranguil.
Por las que ya no están: ¿qué pasó con el caso de Macarena Valdés?
Aunque en un inicio el caso fue tratado como suicidio por el Servicio Médico Legal, desde la familia y comunidad de Macarena encargaron múltiples peritajes realizados por expertos de países como México y Escocia, en que se descarta que el hecho haya sido un suicidio, y se instala la posibilidad de que hayan participado terceros en la muerte de Macarena.
El último de estos peritajes fue presentado a la fiscalía de Panguipulli en el 2020, cuando ya hacían 4 años de la muerte de Macarena, sin un avance real en la justicia. Ahora, a más de seis años del hecho, no existen avances claros en la investigación del caso, y el marido de la defensora, Ruben Collío, falleció en el 2022 en un accidente automovilístico sin saber realmente qué le pasó a Macarena.
Familiares y organizaciones agrupadas en la Coordinadora Justicia para Macarena Valdés, sostienen que la activista fue víctima de un “femicidio empresarial” y emplazan al aparato judicial por negligencia, abandono e irregularidades en la investigación del caso.
El caso de Macarena Valdés refleja desde Chile la realidad de muchas mujeres de Latinoamérica que al ser mujeres, indígenas y defensoras del medio ambiente viven un triple riesgo en la región más mortífera para quienes defienden el medio ambiente. Así, crecen las organizaciones de defensoras indígenas que promueven el autocuidado y la formación de redes de apoyo como práctica política.