miércoles 13 de mayo de 2026

Ahora falta Chadwick

Soto se va con 10 generales, no tenía otra salida, pero el gobierno no ha solucionado nada, con Chadwick vencido, se sigue hundiendo en el vacío de poder y control. El país presencia el espectáculo con una inquietud intacta, porque en Chadwick ve a Soto y la raíz del problema, ve a Catrillanca.

20 de diciembre de 2018 - 00:00

La imagen de Chadwick y Ubilla junto a Piñera es penosa. Sin peso, sin voz ni poder, aparecen derrotados por el removido, Hermes Soto, que se va con rebeldía, sin renunciar, obligando a que el Presidente firme un decreto, riéndose de sus jefes, a quienes les ratifica que al final no lo mandan. Chadwick quedó en rol decorativo, de adorno, y eso no le sirve a nadie, ni a la derecha ni a la izquierda.

No da pie a una solución del conflicto, que ya es un sistema del que él ha sido protagonista. Hace 9 meses sacaron a Bruno Villalobos por las consecuencias del grosero, burdo, bárbaro montaje de la Operación Huracán. Hoy sale Hermes Soto por otro grosero, burdo y bárbaro montaje en caso Catrillanca. Dos jefes, dos montajes, 9 meses. No es casualidad, es cultura delictual que sobrepasó con creces al líder de Interior. Es sistema con rostros y símbolos, como Chadwick, como Ubilla.

La renuncia de Hermes Soto, tras 9 meses, luego de decenas de mentiras entre carabineros, de carabineros al país, de montajes y encubrimientos en caso Catrillanca, quedará en la historia como la muestra más dura del putrefacto estado de la institución en estos tiempos democráticos. Putrefacción de forma y fondo. Soto se va con 10 generales, no tenía otra salida, pero el gobierno no ha solucionado nada, con Chadwick vencido, se sigue hundiendo en el vacío de poder y control. El país presencia el espectáculo con una inquietud intacta, porque en Chadwick ve a Soto y la raíz del problema, ve a Catrillanca.

Con la remoción de Hermes Soto no se resucita a Catrillanca ni se garantiza seguridad, orden ni patria a víctimas del encubrimiento, abuso y violencia de Carabineros. Era paso lógico. Ahora Piñera está asediado y presionado para demostrar su liderazgo. Seguir con Chadwick será su peor trampa y la elección de su condena. El futuro es incierto, la crisis nos afecta a todos como vulnerables ante institución descabezada y desconcertada, en rebeldía frente al poder civil, al estilo de herederos de la dictadura.

Justicia, verdad y cambios políticos que reemplacen a Chadwick y su fracaso son el camino. Detrás de la escena estamos todos, a la espera de mejoras, desconfiando ante el caos.

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