Fue en los años 2006 y 2007 cuando Jonathan Fabbro llegó a la Universidad Católica como la esperanza de ser el 10 de los cruzados tras el espacio dejado por el también argentino Darío Conca. Fueron solo una veintena de partidos los que alcanzó a jugar con la franja y un puñado de goles los que dejó en Chile para emigrar por varios países del continente. Hoy su presente lo tiene entre barrotes por una grave denuncia de abuso sexual.
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