“La evidencia muestra que hay que evaluar y tratar inmediatamente. Pero en este momento eso queda en la voluntad del médico porque nada los obliga. Es algo que hay que cambiar”, dice Alejandro Afani, director del Centro de VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, sobre las trabas que tiene el Auge para que una persona con el virus inicie su tratamiento.
Sin embargo, la recomendación tiene letra chica: “La decisión de inicio de TAR en estos pacientes debe ser individualizada, considerando la voluntad del paciente y proyección de adherencia a TAR”. Esto, en la práctica, significa que solamente los pacientes que tengan menos de 350 células/mm3 de CD4 tienen un tratamiento garantizado.
Desde Salud Informa, del ministerio de Salud, explican por qué se toma esta decisión: “La recomendación dice que de ese nivel (500) hacia abajo se ve ayuda, pero lo que se busca aquí es una mejor la relación efectividad del tratamiento porque las drogas son muy caras”. El tratamiento, que consta de 2 o 3 pastillas al día, puede costar entre 500 mil pesos y 800 mil pesos mensuales que el fisco gasta a través de la Central Nacional de Abastecimiento (Cenabast).
Alejandro Afani, director del Centro de VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, inicia la triterapia en sus pacientes apenas les diagnostican el virus. “Hoy día la evidencia muestra que hay que evaluar y tratar inmediatamente. Pero en este momento eso queda en la voluntad del médico porque nada los obliga”, dice Afani, que ha trabajado en la elaboración de anteriores guías del Minsal sobre el VIH. Asegura que por el momento no se ha avanzado en generar una actualización del documento de 2013. “La evidencia científica es clara, es algo que hay que cambiar”, dice.
Mientras no cambie, hay personas que siguen sin tratamiento. Es el caso de José Abarza, que se enteró hace sólo cuatro meses de que es seropositivo. Con su examen en mano, acudió al control médico y el doctor le dijo que no necesitaba tratamiento por ahora. “No puedo hacer nada. Tengo que estar muriendo para que el gobierno se haga cargo de mí”, señala Abarza, cuyo nivel de CD4 en la sangre es aún superior a 350 células/mm3.
Desde que se diagnostica el VIH con el test de Elisa hasta que la persona alcanza un nivel de CD4 menor a 350 células/mm3 pueden pasar años. Años durante los cuales el sistema inmune de la persona empeora, incluso aumentando las posibilidades de muerte por sida, y las probabilidades de contagio son más altas por no estar en tratamiento.
“Mi compañero tiene VIH pero es inminente que tenga sida porque para hacer algo ahora tiene que tener 800 lucas mensuales. Entonces tiene que esperar a que le falten dos meses para morir para que el Auge venga y le diga ‘te vai a morir, te vamos a ayudar’”, añade su compañero de casa. Se refieren a una opción que pocos pueden tomar, que es acceder a la terapia de forma privada pagando 800 mil pesos mensuales.
La deuda de la educación sexual
“Son programas (de educación sexual) de privados que cada escuela puede aplicar según sus preferencias. No hay un criterio básico de enfoque ni contenidos y algunos hacen programas deficientes. Hay algunos basados en la abstinencia, lo cual, además de ser absurdo desde el sentido común, está probado que no funciona”, afirma Magdalena Rivera, médica sexóloga especialista en educación sexual.
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/ Agencia Uno[/caption]
En octubre del año pasado nuevas cifras sobre el VIH dispararon las alarmas: la cantidad de adolescentes de entre 15 y 19 años con el virus aumentó considerablemente en Chile.
Los datos del Minsal arrojan un alza del 74,1% en el quinquenio de 2009 a 2013 en comparación con el período de cinco años anterior. Un aumento que se venía dando progresivamente desde 1999.
Según Edith Ortiz, Jefa del Programa Nacional de Prevención y Control de VIH-Sida del Minsal, una de las principales razones del aumento de VIH en adolescentes es que mantienen relaciones sexuales desprotegidas. De hecho, sólo el 50% del rango etario declara utilizar condón en su primera relación sexual.
En comparación con los datos de escala mundial, Chile pareciera estar retrocediendo. Según cifras recogidas por el Programa de Naciones Unidas para el VIH/Sida (Onusida) en 2015, hay una baja considerable en la propagación del VIH a nivel mundial, por ejemplo las nuevas infecciones han disminuido en un 35% desde el año 2000 (en un 58% entre los niños).
¿Qué explica que Chile no sea parte de este avance? Considerando que hay un importante aumento del virus en adolescentes, expertos apuntan a la falta de educación sexual como una de las culpables.
Actualmente no existe un programa de educación sexual en las bases curriculares del Ministerio de Educación, que rigen las materias que se enseñan en todos los colegios del país. En términos de contenidos obligatorios, se pueden encontrar algunos relacionados a sexualidad en el currículo de Orientación y en el de Ciencias naturales de 7° básico, donde se apunta a explicar los “aspectos biológicos, afectivos y sociales que se integran en la sexualidad”, “la formación de un nuevo individuo” y “las características de infecciones de transmisión sexual (ITS), como sida”, donde se pide nombrar medidas de prevención y consecuencias.
Wilfredo Aliana, experto en educación sexual popular, asegura que esto no es suficiente. “La biología tiene aportes, pero la sexualidad es cultural. Enfrentar una educación en sexualidad no es lo mismo que pensar biología o historia, es en verdad enseñar a apropiarse de ésta. Cada generación lo hace a su manera, apuntando siempre al terreno del autocuidado y el respeto por el otro”, dice.
En el gobierno de Sebastián Piñera (RN), Joaquín Lavín (UDI), como ministro de Educación, puso a disposición de los colegios siete programas de educación sexual entre los que podían elegir para seguir las recomendaciones de tratar el tema.
Magdalena Rivera, médica sexóloga especialista en educación sexual, critica el sistema, que sigue siendo básicamente el mismo aunque la oferta de textos ha aumentado. “Son programas de privados que cada escuela puede aplicar según sus preferencias. No hay un criterio básico de enfoque ni contenidos y algunos hacen programas deficientes. Hay algunos basados en la abstinencia, lo cual, además de ser absurdo desde el sentido común, está probado que no funciona”, afirma.
Rivas responsabiliza a la influencia de la Iglesia y otros grupos conservadores que se han dedicado a frenar los programas y apuntar a que los jóvenes inicien su sexualidad después del matrimonio.
“Hay un elemento importante que hay que tomar en cuenta: las voluntades políticas para seguir el tema del sida en Chile se abandonaron. Falta enfrentar el tema de educación sexual y yo creo que ahí la DC es la piedra de tope que ha dificultado políticas de prevención en el sida. Hay problemas dentro de la coalición lo mismo con el aborto”, asegura Juan Pablo Sutherland, escritor activista de la diversidad sexual que participó en la Corporación Nacional del Sida.
Para estos especialistas en el tema, la carencia de campañas y educación sexual repercute de manera directa con el aumento de casos de VIH en los adolescentes, que tendrían un gran desconocimiento sobre la enfermedad, sus consecuencias y cómo prevenirla.
“En campañas prácticamente no hay nada: se habla poco y nada del tema y sale a la palestra cuando es el día nacional del sida con una campaña sin impacto Hay una falencia tremenda y a la larga es un daño grande que se les hace a los muchachos, que no tienen la información apropiada”, asegura el médico Alejandro Afani.
“En salud, lamentablemente, se focaliza más el tema del tratamiento que el de la prevención. El tratamiento está garantizado por el Auge, lo que es bueno, pero no tenemos la prevención. Económicamente es absurdo. Está bien garantizar tratamiento, pero para que el costo no se eleve es necesario prevenir”, concluye Magdalena Rivas.
Erradicar el sida
El año pasado Onusida planteó a sus gobiernos miembros un ambicioso objetivo: erradicar la epidemia del VIH al año 2030. Para esto propuso un plan 90-90-90, o sea, que el 90% de las personas portadoras del virus conozcan el estado de su enfermedad, que el 90% de los diagnosticados reciban tratamiento y el 90% de los que están bajo terapia logren una carga viral suprimida.
Es en ese contexto que una comitiva visitó nuestro país hace tres meses. La misión conjunta, que incluía miembros de la ONU, Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS, monitoreó las propuestas de Chile para alcanzar ese objetivo.
En las reuniones estuvo presente Vasili Deliyanis, abogado activista por el VIH y miembro de ONG Acción gay. Según cuenta, además de tratar el plan 90-90-90, quedó en evidencia que existe un “consenso mundial en que la educación sexual es la principal herramienta para evitar el VIH y el sida.
Para eso, Deliyanis considera clave que la respuesta al virus no sea sólo del sector de salud, sino una respuesta intersectorial que involucre otras instituciones como el Injuv, el Sename, el Sernam y el Mineduc.
“Piñera no hizo campañas de prevención durante su gobierno; para no meterse con Ezzati, no se metió con el condón. Jibarizó el tema del sida y la curva aumentó. Y Bachelet lamentablemente priorizó enfermedades crónicas no transmisibles en vez del sida”, resume.