El dolor durante la actividad sexual, conocido como dispareunia, es para muchas mujeres una experiencia que no se nombra ni se consulta debido a factores como la vergüenza o la desinformación. Sin embargo, existe un tratamiento enfocado en la musculatura del piso pélvico que ayuda a mejorar la experiencia durante las relaciones sexuales.
Dolor durante el sexo: qué es la dispareunia y cómo reducir el ardor que afecta hasta al 40% de las mujeres
Entre el 20% y el 40% de las mujeres experimenta dolor durante la actividad sexual, pero la vergüenza y la desinformación postergan el diagnóstico.
Se estima que entre el 20% y el 40% de las mujeres lo experimentará en algún momento de su vida sexual, aunque algunas proyecciones elevan esa cifra hasta el 56%.
Factores como la vergüenza, la desinformación y la creencia de que el dolor es parte normal de la sexualidad operan como barreras que postergan el diagnóstico y prolongan la disfunción durante años.
De hecho, el 60% de las mujeres que finalmente buscan ayuda visita al menos tres especialistas antes de recibir un diagnóstico correcto.
¿Cuáles son los síntomas de la dispareunia?
El dolor puede manifestarse como ardor, sensación de corte, presión profunda o molestia punzante, ya sea al inicio, durante o después de la penetración.
Detrás de la dispareunia pueden coexistir factores ginecológicos, hormonales, psicosociales y emocionales, pero también un componente que durante mucho tiempo fue subestimado: el muscular.
¿Qué función cumple el piso pélvico?
Cuando esta musculatura se encuentra tensa, en activación sostenida o descoordinada, puede generar dolor persistente o recurrente. Aun así, no siempre es evaluada durante el proceso diagnóstico, lo que explica por qué muchas mujeres recorren múltiples consultas sin encontrar solución.
En ese contexto, la kinesiología pélvica ha demostrado ser un tratamiento efectivo para el alivio del dolor y la mejora de la calidad de vida en mujeres con esta condición.
Carolina Silva, kinesióloga pélvica y especialista en sexualidad funcional con 17 años de experiencia clínica, señala que una parte importante de sus pacientes arrastra una historia larga de dolor y frustración.
"Muchas pacientes reciben abordajes que generalmente buscan solo disminuir la sensibilidad local a través del uso de anestésicos tópicos, disminuir la fricción de las superficies durante la penetración con lubricantes e incluso, muy preocupantemente, les orientan a alcoholizarse antes de la actividad sexual", indica.
¿Cómo tratar la dispareunia?
A través de técnicas como la liberación miofascial, se trabaja directamente sobre los músculos del piso pélvico y el tejido que los recubre para ganarles flexibilidad y reducir el dolor.
A eso se suma el entrenamiento con dilatadores vaginales para reeducar la respuesta muscular a la distensión, junto con educación en anatomía y biomecánica genital orientada al autoconocimiento.
"Es hermoso ver cómo las pacientes se apropian de los músculos de su piso pélvico que ni sabían que existía ni cómo funcionaba, y comienzan a ver cómo su vida sexual les trae felicidad", comenta Silva.