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Salud de las encías: Una brecha persistente entre evidencia y política sanitaria

La salud de las encías ofrece una oportunidad concreta para demostrar que la gestión sanitaria puede anticiparse al daño en lugar de limitarse a repararlo

Por Felipe Oyarzo 15 de mayo de 2026 - 14:00

Entre el 11 y hoy, 15 de mayo, se conmemoró en Chile la Semana de la Salud de las Encías, iniciativa impulsada por la Sociedad de Periodoncia de Chile que busca visibilizar la enfermedad periodontal y promover su prevención. Más allá de su valor educativo, esta instancia pone en evidencia una brecha persistente entre la evidencia disponible y su traducción en política sanitaria.

La enfermedad periodontal es una de las patologías crónicas más prevalentes a nivel mundial. Según estimaciones del Global Burden of Disease, las formas severas afectan a cerca del 10% de la población global. En Chile la evidencia epidemiológica ha mostrado de manera consistente que más del 80% de los adultos presenta algún grado de enfermedad periodontal, con mayor severidad en grupos socioeconómicos vulnerables (Gamonal y cols.). Se trata de una condición de alta carga poblacional, con impacto clínico, social y económico.

Su relevancia sanitaria trasciende la cavidad oral. La evidencia ha vinculado la enfermedad periodontal con diabetes mal controlada, enfermedades cardiovasculares y deterioro funcional en adultos mayores. En este contexto, la salud de las encías constituye también un indicador temprano de inequidad en salud y de riesgo sanitario acumulado.

El debate reciente ha permitido avanzar desde el diagnóstico hacia el reconocimiento de determinantes estructurales: entorno alimentario, disponibilidad de azúcares libres, condiciones socioeconómicas y desigualdades territoriales. Existe consenso en que abordar estos factores es indispensable. Sin embargo, persiste una brecha crítica entre este acuerdo técnico y su implementación efectiva en el sistema sanitario.

Actualmente, el sistema continúa enfrentando las consecuencias tardías del daño acumulado: pérdida dentaria, necesidad de rehabilitación compleja y una presión sostenida sobre el nivel secundario de atención. En términos prácticos, se siguen destinando recursos crecientes a resolver etapas avanzadas de enfermedades que pudieron prevenirse o controlarse oportunamente.

Superar esta lógica requiere avanzar hacia una política preventiva integral basada en cuatro dimensiones. Primero, continuidad en el curso de vida, con controles periódicos, estratificación de riesgo y seguimiento longitudinal. Segundo, integración intersectorial, incorporando regulaciones alimentarias y políticas educativas. Tercero, evaluación longitudinal con indicadores de impacto poblacional, evitando confundir cobertura con efectividad. Y cuarto, alineación de incentivos, de modo que el financiamiento priorice resultados sanitarios por sobre volumen de prestaciones.

En este contexto, las universidades cumplen un rol estratégico aun insuficientemente integrado al sistema sanitario. Sus capacidades de formación, investigación y provisión de servicios permiten fortalecer la atención primaria, apoyar la reducción de listas de espera y generar evidencia para la toma de decisiones.

La Semana de la Salud de las Encías no solo busca informar, sino también interpelar al sistema sanitario. Si la prevención es más costo-efectiva, más equitativa y sostenible, el desafío ya no es argumentar a su favor, sino diseñar e implementar una política pública capaz de modificar estructuralmente el perfil epidemiológico del país.

La salud de las encías ofrece una oportunidad concreta para demostrar que la gestión sanitaria puede anticiparse al daño en lugar de limitarse a repararlo. Convertir esa oportunidad en política pública no es solo un desafío técnico, sino también una decisión estratégica sobre cómo el país organiza su sistema de salud frente a problemas altamente prevalentes, prevenibles y socialmente determinados.

*La columna fue escrita por Felipe Oyarzo, Pilar Ormazábal, Pablo Salgado, Gustavo Valverde, Valentina Parra, Gerardo Urrutia. Equipo de Periodoncia, Universidad Diego Portales

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