ver más

De la mitigación del ruido al diseño de paisajes sonoros saludables

La exposición prolongada al ruido se asocia a efectos fisiológicos, cognitivos e incluso sociales, como el aumento del cortisol, alteraciones del sueño, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, fatiga e incluso dificultades en la concentración y comunicación.

Por Constanza Ipinza Olatte 29 de abril de 2026 - 05:00

Cuando pensamos en el ruido de los espacios o de la ciudad, la respuesta inmediata es limitada y suele intentar únicamente reducirlo. Pero el problema no es solo cuánto ruido hay, sino qué tipo de entorno sonoro habitamos. Hablar de confort acústico es hablar también de bienestar, y de cómo las condiciones ambientales y materiales de los entornos que nos rodean influyen en nuestra salud física, mental y emocional.

La reciente publicación del Decreto Supremo n°14 en febrero de 2026 marca un avance positivo en la política ambiental chilena. Por primera vez, la normativa de emisión de ruido incorpora una mirada territorial y temporal, diferenciando entre entornos residenciales, rurales y ecosistémicos. Se trata de una señal de mayor madurez regulatoria, alineada con estándares impulsados por organismos internacionales como la OMS y la OCDE.

La relevancia de esta actualización no es menor. La exposición prolongada al ruido se asocia a efectos fisiológicos, cognitivos e incluso sociales, como el aumento del cortisol, alteraciones del sueño, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, fatiga e incluso dificultades en la concentración y comunicación. Sin embargo, no todos los sonidos son perjudiciales, y la evidencia ha demostrado que los sonidos naturales y los ambientes acústicamente equilibrados pueden favorecer la restauración fisiológica, la regulación emocional y la atención sostenida.

Considerando lo anterior, emerge la idea de avanzar hacia el diseño de paisajes sonoros saludables que reconozcan como la dimensión sonora contribuye al bienestar. Este cambio de mirada requiere pensar el arco del diseño acústico como un campo multiescalar que incluye la planificación urbana, el diseño del espacio público, y el diseño de edificios para garantizar condiciones adecuadas de habitabilidad. En este recorrido, los materiales juegan un rol clave al otorgar alternativas concretas que inciden en el diseño de la experiencia.

En el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Conciencia sobre el Ruido, esta mirada integrada cobra especial relevancia. La arquitectura, los materiales y el diseño urbano influyen en lo que escuchamos, en cómo vivimos y abren la posibilidad de diseñar entornos más saludables y conscientes.

En esta línea, desde el CIMAC de la Universidad de Santiago de Chile se investiga, desarrolla y transfiere tecnología orientada a la innovación en materiales para el entorno construido. A partir de residuos como plásticos, textiles y caucho, hemos desarrollado soluciones constructivas con propiedades acústicas que permiten reducir la propagación del ruido y mejorar la calidad sonora de los espacios. Un ejemplo de ello es el desarrollo de resonadores acústicos fabricados a partir de plástico reciclado, que integran criterios de sostenibilidad y absorción acústica.

Esta convergencia entre normativa, diseño acústico y economía circular permite abordar el ruido desde una lógica sistémica, donde sostenibilidad y bienestar se refuerzan mutuamente. El ruido deja de ser un efecto colateral para convertirse en una decisión de diseño que abre otras posibilidades.

Abordarlo de manera integrada —desde la planificación territorial hasta los materiales— otorga la posibilidad de construir ciudades que no solo reduzcan la contaminación acústica, sino que también ofrezcan experiencias sonoras más equilibradas.

Sigue leyendo

Te Puede Interesar

video