La propuesta comunicacional y el universo de contenidos de El Desconcierto cumplen un importante ciclo de vida tras estos primeros 14 años de existencia, abriéndose a un horizonte entroncado con más fuerza hacia la ecología, el medioambiente y la sostenibilidad. Este importante ajuste de nuestra línea editorial busca consolidar los ejes informativos más urgentes de nuestra época y alinear los focos periodísticos del medio con crecientes audiencias que buscan un periodismo independiente y veraz comprometido con el futuro del planeta.
Un nuevo ciclo transformador comprometido con la sostenibilidad de la vida en el planeta
Con focos en ecología, medioambiente y sostenibilidad democrática, este nuevo ciclo busca consolidar los desafíos informativos más acuciantes de nuestra época y alinear los recursos y capacidades del medio con las crecientes demandas de audiencias que valoran un periodismo independiente comprometido con el futuro del planeta.
Desde nuestro ethos progresista, en sintonía con los procesos transformadores de la sociedad para un buen vivir, El Desconcierto ha contribuido de manera significativa al debate público y a promover una sociedad más informada y participativa, ofreciendo a sus audiencias una cobertura periodística rigurosa, pluralista y comprometida con la verdad. Esta misma visión nos alienta a sumarnos desde el espacio informativo de la web y las plataformas digitales del medio, al reto civilizatorio más apremiante de la humanidad, cual es abordar la profunda crisis ecológica y existencial provocada por un modelo de desarrollo que nos está llevando a un estado de colapso sin precedentes.
Hoy no cabe duda que estamos asistiendo al estrepitoso derrumbe del viejo orden mundial signado por la corrupción, la codicia y un desenfrenado individualismo. La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán hace un mes ha sido un completo desastre y sus consecuencias en muertes, destrucción, contaminación ambiental e inestabilidad económica derivada de los crecientes precios del petróleo son inconmensurables. Sesgada por una brutal desinformación por parte de los grandes conglomerados mediáticos de occidente —bajo el velo de los ignominiosos archivos Epstein que retratan en cuerpo entero a una elite occidental en total decadencia—, la guerra por el control estratégico de las reservas de petróleo y gas natural en Medio Oriente por parte de Donald Trump y el régimen de Israel, responde a la debacle de un sistema capitalista basado en la preminencia de la energía de los combustibles fósiles para un crecimiento económico ad-infinitum, el cual nos conduce hacia un planeta inhabitable para las futuras generaciones.
En este sentido, el ascenso de fascismos y populismos autoritarios en el mundo y especialmente en Latinoamérica, caracterizados por su visión elitista y dogmática de la sociedad, por la transferencia del poder hacia líderes carismáticos, el rechazo a la evidencia científica y la intolerancia al disenso y el desacuerdo, son parte de un modelo que facilita el camino y agrava la crisis ecológica y la destrucción medioambiental. La política exterior de Trump hacia América Latina, enmarcada en la llamada doctrina 'Donroe', refleja esta pulsión hegemónica que busca su oportunidad para volver a emerger con fuerza en la región y que ya tiene en el presidente Milei en Argentina, y recientemente en el nuevo presidente de Chile José Antonio Kast, a sus principales adalides del Cono Sur abriéndoles las puertas para la apropiación de recursos naturales estratégicos, con la potencial pérdida de soberanía y amenazas socioambientales para los territorios y comunidades afectadas de ambos países.
El escenario político que comienza a configurarse en el país tras el triunfo de Kast con el partido Republicano a la cabeza, no constituye un mero cambio de administración, sino el inicio de una profunda ola de restauración conservadora, una fusión entre la ortodoxia neoliberal de libre mercado y la demanda de orden y autoridad. Sus primeras medidas señalan con nitidez este camino: reducción de gastos fiscales e impuestos a las grandes corporaciones, destrabamiento de regulaciones básicas y suspensión de decretos medioambientales. Más aun, la conformación del gabinete y varias subsecretarías del nuevo gobierno tienen un patrón preocupante: un número relevante de personas designadas para dirigir el aparato institucional del Estado provienen de las industrias, gremios y asociaciones empresariales que dichas instancias tienen por función regular. La pregunta que surge en este sentido, es cómo evitará el gobierno de Kast una captura corporativa que privilegie el interés del gran empresariado por sobre la protección de los derechos de la población. La alta convocatoria que reunió la reciente marcha por el día mundial del agua y por la protección medioambiental en varias ciudades del país, es la primera señal de alerta en este sentido para el gobierno entrante.
Complejo escenario para un país inserto en un mundo globalizado que está experimentando una crisis en todo orden: en lo económico, una desigualdad extrema agudizada por una concentración de la riqueza y de los recursos naturales en una pequeña elite y un puñado de grandes corporaciones multinacionales causantes de los mayores desastres ecológicos; en lo social, una crisis del sistema alimentario, de salud y vivienda con enormes consecuencias para millones de personas en el mundo; en lo tecnológico, la peligrosa erosión de la democracia producto de la desinformación y proliferación de noticias falsas generada por el uso de IA; y en lo medioambiental, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y niveles de contaminación nunca antes registrados en la historia de nuestra civilización, y que entre todos, nos conducen a un territorio inexplorado de altísima vulnerabilidad y estrés para gran parte de la población del planeta.
Vivimos inmersos en un mundo muy empobrecido, rápido y simplificado, sin tiempo para la introspección y la reflexión crítica; condenados a un futuro cercano cada vez más incierto sino cambiamos esas formas atávicas de relacionarnos entre los seres humanos y con la naturaleza, sino modificamos nuestra manera de consumir y de alimentarnos. Para responder a los enormes desafíos medioambientales y civilizatorios que nos conducen a una alta probabilidad de extinción como especie, es necesario iniciar y proponer cambios profundos que transformen nuestra formas de pensar, comportamientos y formas de vida. Urge ser capaces de reconciliar nuestras necesidades reales respecto de los deseos y ambiciones artificiales creadas por nuestros patrones actuales de consumo, de comenzar a transitar desde un mundo de abundancia y extrema desigualdad, a uno de austeridad, afluencia y mayor equidad, que asimile la complejidad de la vida en el planeta y entienda el ritmo de los cambios.
En este marco, la transformación editorial hacia El Desconcierto ECO que iniciamos en esta nueva etapa, reconoce la importancia de aportar a la construcción de un mundo más justo y sostenible; de ofrecer narrativas, contar historias y maneras diferentes para habitarlo; de dar cabida a saberes ancestrales y poner en valor alternativas y soluciones prácticas que promuevan el cambio a través de la innovación, el diálogo y la colaboración. En esta línea, junto a los temas más relevantes de la actualidad, comenzaremos a abordar con mayor énfasis el modelo de desarrollo actual y sus alternativas, la transición energética, nuestro ordenamiento territorial y su relación con las comunidades y los conflictos socioambientales emergentes; la economía circular y la industria alimentaria en relación a la salud y el bienestar humano, entre muchos otros tópicos relevantes. Por cierto, la emergencia climática en sus más importantes dimensiones y consecuencias para Chile, su territorio y población.
Las democracias no se sostienen solas, se construyen sobre abundante información, debate y discusión, con una pluralidad de medios que permitan discernir a la población sobre las ventajas o desventajas de cualquier acción, programa o política pública; necesita ciudadanos vigilantes, instituciones sólidas y una ética pública irreprochable. Hoy, más que nunca —como medio de comunicación ubicado entre los 15 más leídos del país y con capacidad de incidencia para levantar agenda noticiosa—, buscaremos fiscalizar al poder y ser un puente informativo entre la sociedad civil, la ciencia, la innovación, la cultura, la política y el mundo empresarial con responsabilidad y conciencia ambiental, para promover e inspirar acciones transformadoras y un compromiso real con la vida y la sostenibilidad del planeta.