El ministro de Vivienda, Iván Poduje, se refirió este viernes a la capacidad de reconstrucción de viviendas frente a emergencias como incendios forestales y planteó la directrices que el próximo año seguirá su cartera con el fin de acotar el tiempo destinado a las obras.
Sus declaraciones tuvieron lugar tras su participación en el ciclo de Icare “Conoce a tu ministro”, donde además abordó los desafíos que enfrentan las ciudades, la gestión y reconstrucción.
En un contexto de crisis climática, y frente a zonas que enfrentan riesgos por inundaciones, aluviones y otros fenómenos, el ministro cargó contra los municipios al sostener que se demoran “tres o cuatro años en sacar esos estudios” de riesgo, que “son eternos y cuando salen (los estudios), salen desactualizados y la gente ya se instaló ahí".
Frente a la velocidad de respuesta ante emergencias en zonas de riesgo, el ministro adelantó una nueva iniciativa que será presentada el próximo año y que facilitará al ministerio reconstruir sin necesidad de permisos.
Se trata de una "división nueva de reconstrucción del Ministerio de Vivienda, que va a tener 10 herramientas para operar rápido y sin permiso del consejo de monumentos, sin permiso del sistema de evaluación ambiental, sin permiso de nadie”.
Agregó que “nosotros como ministerio vamos a autorizar las obras”, y en algunos casos, en conjunto con Sernageomin. Para la autoridad, esa es la forma para “reconstruir mucho más rápido”.
Inversión en sectores expuestos al riesgo
El ministró planteó la necesidad de invertir en sectores expuestos a mayor riesgo. Como ejemplo, mencionó a la quebrada de Macul con las piscinas decantadoras, diseñadas para contener flujo de agua, lodo y piedras en casos de lluvias y aluviones.
Sin embargo, cuestionó que en la quebrada de Ramón, el proyecto que busca mitigar amenazas naturales, aún no sea aprobado, pese a que lleva "siete años en la permisología eterna”. Agregó: “de que el espino, de que el conejo, de que el monito del monte (...) y no se ha hecho nada”.
Asimismo, comparó la situación con el Puerto de San Antonio, que colinda con el humedal urbano Sistema de Lagunas de Llolleo “Ojos de Mar”, al cuál describió como “dos pozas de agua que parecen urinarios” y que los ambientalistas “consideraron que eran espejos de agua con no se qué huifa y pararon el proyecto”.