La transición hacia una economía más sostenible también plantea interrogantes sobre el mundo digital. La difusión de anuncios en internet requiere una infraestructura tecnológica que consume electricidad, desde los centros de datos que procesan la información hasta los dispositivos utilizados para visualizar los contenidos.
Frente a este escenario, la marca de cosméticos L’Oréal Groupe anunció que durante 2026 fijará objetivos específicos para reducir las emisiones de monóxido de carbono (CO) relacionadas con sus medios digitales.
La medida busca incorporar metas de reducción a una actividad cuyo impacto ambiental suele quedar fuera de la percepción cotidiana de los usuarios.
Menos datos, mayor eficiencia
Una de las líneas de trabajo consiste en intervenir las características técnicas de las campañas publicitarias. Reducir el peso de los archivos utilizados en los anuncios y favorecer las conexiones Wi-Fi son algunas de las alternativas identificadas para disminuir su impacto sin afectar el desempeño de las acciones comerciales.
El planteamiento apunta a que las decisiones tecnológicas también formen parte de las políticas ambientales de las empresas. En un contexto de creciente digitalización, la forma en que se producen, distribuyen y visualizan los contenidos abre oportunidades para revisar el uso de recursos asociado a estas actividades.
La iniciativa se integra al trabajo que la marca desarrolla mediante su división Beauty Tech y se vincula con L’Oréal for the Future, programa que reúne los compromisos de sostenibilidad ambiental y social de la compañía.
Una estrategia que comenzó en 2021
La incorporación de criterios ambientales a los procesos digitales no es nueva dentro de la hoja de ruta de la empresa. Desde 2021, la compañía trabaja en una estrategia global para abordar los efectos de sus operaciones tecnológicas, con una trayectoria orientada a alcanzar las cero emisiones netas y considerando los límites planetarios.
El plan también contempla actuar antes de que los productos y servicios digitales entren en funcionamiento. Para ello, incorpora criterios de ecoconcepción y descarbonización en la elaboración de contenidos, la planificación de campañas publicitarias, el diseño de páginas web y las colaboraciones con influencers.
Estas áreas permiten abordar el impacto de las actividades digitales desde distintas etapas, desde la creación de materiales hasta su distribución en plataformas. El objetivo es integrar consideraciones ambientales en las decisiones que determinan cómo se desarrollan y ejecutan las iniciativas digitales.
La definición de metas y su relevancia dependerá de cómo se traduzcan los compromisos en reducciones medibles y de la capacidad de evaluar los resultados de las medidas implementadas.