jueves 22 de octubre de 2026
Innovación

BIOVOR: estudian un bioinsumo chileno elaborado con residuos agrícolas y ganaderos

El bioinsumo creado por Víctor Orellana en Calle Larga mostró resultados preliminares favorables en lechugas y será estudiado para evaluar su potencial.

22 de octubre de 2026 - 12:39

Un bioinsumo elaborado mediante la fermentación de residuos agrícolas y ganaderos por un productor de Calle Larga, Región de Valparaíso, está siendo estudiado por investigadores del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio).

El objetivo es determinar cómo funciona BIOVOR, una preparación desarrollada por el agricultor Víctor Orellana, y evaluar su potencial como alternativa para otros productores.

Los primeros ensayos de campo con lechugas mostraron un mayor crecimiento en las plantas tratadas con el preparado, además de variaciones favorables en parámetros nutricionales, fisiológicos y bioquímicos. Sin embargo, el equipo busca establecer las condiciones en las cuales se producen estos efectos y comprender los mecanismos biológicos involucrados.

La iniciativa reúne a investigadores, al agricultor y a actores locales del programa PRODESAL. Su punto de partida son las observaciones de Orellana y otros productores, quienes habían identificado mejoras en la sanidad y productividad de sus cultivos y en la calidad del suelo tras utilizar la preparación.

Hasta ahora, esas observaciones requerían una evaluación sistemática para determinar su alcance y reproducibilidad.

"La ciencia no viene a reemplazar el conocimiento agrícola. Ese conocimiento permite reconocer patrones, identificar problemas y probar soluciones mucho antes de que nosotros formulemos una hipótesis en un laboratorio", explica Elena Vidal, investigadora de iBio. Según plantea, el trabajo científico permite complementar esa experiencia con diseños experimentales controlados y mediciones cuantitativas y reproducibles.

Qué muestran los primeros ensayos con BIOVOR

En una prueba realizada en el predio de Orellana, las lechugas tratadas con BIOVOR presentaron un crecimiento superior al de aquellas sometidas al manejo tradicional, según los resultados descritos por el equipo investigador.

Los análisis también identificaron cambios en parámetros nutricionales, fisiológicos y bioquímicos de las plantas. No obstante, la información disponible no especifica la magnitud de esas diferencias ni entrega datos estadísticos que permitan evaluar su alcance.

El estudio del suelo arrojó otro resultado que los investigadores buscan explicar: en algunos tratamientos disminuyó la cantidad de determinados nutrientes presentes en el suelo mientras aumentó su concentración en las plantas.

Una de las hipótesis es que BIOVOR podría favorecer la adquisición de esos nutrientes por parte de los cultivos. El equipo todavía debe estudiar los mecanismos involucrados antes de establecer una explicación definitiva.

La investigación también examina la comunidad microbiana presente en el preparado. Los análisis indican que su composición cambia significativamente durante la fermentación y que se han aislado microorganismos con características de interés agrícola, entre ellas la capacidad de solubilizar fosfato, producir sideróforos y tolerar condiciones de estrés osmótico.

Estas propiedades permiten orientar nuevas líneas de estudio, pero no demuestran por sí solas la eficacia del bioinsumo completo ni garantizan los mismos resultados en distintos cultivos o condiciones de suelo.

De los residuos agrícolas a un posible bioinsumo estandarizado

BIOVOR se desarrolla a partir de materiales agrícolas y ganaderos disponibles en el entorno del productor. La investigación busca determinar si esta preparación puede convertirse en una alternativa reproducible y útil para otros agricultores, a partir de la identificación de los componentes responsables de los efectos observados.

Para avanzar en esa dirección, el equipo está explorando el desarrollo de consorcios microbianos definidos a partir de microorganismos aislados del preparado original. Estas combinaciones permitirían estudiar la contribución de microorganismos seleccionados y evaluar su posible aplicación en un bioinsumo estandarizado.

La validación también requiere estudiar aspectos como las dosis, los controles de calidad, la inocuidad y la reproducibilidad. Estos elementos son fundamentales para determinar si una preparación desarrollada en un predio puede mantener resultados consistentes cuando se utiliza en otras explotaciones agrícolas.

"Validar científicamente un producto significa pasar de decir 'vemos que funciona' a saber en qué condiciones funciona, cuánto funciona y potencialmente por qué", señala Vidal.

El proyecto también busca reconocer el papel del conocimiento campesino en el desarrollo de soluciones para la agricultura. La experiencia de Calle Larga combina las observaciones del productor con herramientas científicas para investigar una preparación surgida de la práctica agrícola local.

"Lo más valioso de la experiencia de Calle Larga es que no se trata de que la universidad lleve una solución al agricultor. Se trata de combinar conocimiento local y conocimiento científico para co-construir soluciones que tengan sentido en el territorio, reconociendo siempre el origen de ese conocimiento y la participación de quienes lo desarrollaron", concluye la investigadora.

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