Migrantes con el semblante triste: La penosa cruzada hasta Antofagasta (parte II)
Después del asesinato del camionero Bryan Castillo a comienzos de febrero en la región de Antofagasta, los migrantes que vivían en las calles desaparecieron por arte de magia. Poco a poco, en la medida que las amenazas, las débiles acciones de las autoridades y el miedo se diluyeron, y la justicia operó con rapidez para mantener en prisión preventiva a tres venezolanos imputados del horrendo homicidio, hombres, mujeres y niños expatriados regresaron a calles, parques, plazas y playas, a vender dulces, a limpiar parabrisas, a “machetear”. A tratar de vivir.
Por
Elisa Montesinos