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Ministro de BBNN, Francisco Figueroa: "El 50% de los sitios de memoria activos fueron gestionados en el gobierno de Boric"

El titular saliente de Bienes Nacionales realizó el balance de una gestión marcada por la recuperación de treinta sitios de memoria, el traspaso de terrenos fiscales para vivienda social y la fijación de veinticinco nuevos accesos a playas.
Por Natalia Riquelme Campos 1 de marzo de 2026 - 00:00

A días de concluir el mandato del Presidente Gabriel Boric, Francisco Figueroa (FA) hace un balance de su paso por el Ministerio de Bienes Nacionales, cartera que asumió en enero de 2025 luego de la salida de Marcela Sandoval tras la fallida compra-venta de la casa del expresidente Salvador Allende.

El titular detalló en El Desconcierto que durante el período se llevaron a cabo la recuperación de sitios de tortura de la dictadura, el traspaso de terrenos fiscales militares para vivienda social y la reconversión de basurales ilegales en espacios culturales.

Asimismo, reafirmó el compromiso de las autoridades con garantizar el acceso liberado a playas cuando ya finaliza la temporada en donde más casos de estos se registran en las cercanías del mar, lagos y ríos.

Derechos humanos y sitios de memoria

- Este gobierno ha tenido un rol importante en la recuperación de sitios de memoria. ¿Cuál es el balance del ministerio en esa materia?

Hay que poner en contexto: cuando asumimos como gobierno, había una crisis de derechos humanos en el país. Eso es innegable, y conecta también con las deudas en materia de memoria histórica, reparación y justicia arrastradas desde la dictadura. Entonces, en Bienes Nacionales asumimos también la misión de saldar esa deuda. Como ministerio encargado de la propiedad fiscal, donde fundamentalmente se llevaron a cabo las tareas de exterminio, tortura y detención en dictadura, nos correspondía actuar en materia de memoria histórica.

El balance, con mucho orgullo, es que recuperamos y gestionamos treinta nuevos sitios de memoria. Eso significa que hoy cerca del cincuenta por ciento de los sitios de memoria activos en el país fueron gestionados en el gobierno del presidente Boric. Y hay muchos emblemáticos.

Primero, concretamos la expropiación de la Venda Sexy, en Irán 3037. También recuperamos Tres y Cuatro Álamos, en la comuna de San Joaquín, donde paradójicamente, desde la dictadura hasta hace un tiempo, había funcionado un centro de internación provisoria para niños con causas de ley. La paradoja de que un lugar donde pasaron miles de personas hacia la desaparición y la tortura fuese usado para proteger a niños en vulnerabilidad es terrible. Hoy ese sitio funciona como lugar de memoria y estamos muy contentos por eso.

El Cuartel Borgoño, en la comuna de Independencia, es quizás el otro centro de detención más importante de la Región Metropolitana. Permanecía en abandono, la PDI durante mucho tiempo había intentado salir también del inmueble, que estaba muy deteriorado. Concretamos, junto con el Ministerio del Interior, la salida de la PDI a un edificio más moderno en el centro de Santiago y, por nuestra parte, la entrega del Cuartel Borgoño: una parte a la Corporación Memoria Borgoño para el sitio de memoria, y otra al municipio de Independencia para revitalizar ese sector, que después de la pandemia quedó muy deteriorado. Es un sitio con mucha historia: ahí comenzó también, con el Instituto de Higiene, la historia de la salud pública en Chile. Frente a la Estación Mapocho, un lugar que estuvo durante varios gobiernos muy deteriorado, hoy fue recuperado.

También el Excañonero Rojas, en la región de O'Higgins, que permanecía en manos del Ejército. Con un buen diálogo también se recuperó ese inmueble.

Como te decía, el cincuenta por ciento de los sitios de memoria activos en Chile fueron gestionados en estos años, y eso le da un valor importante en el contexto histórico actual, porque son sitios donde no solamente se rememora lo terrible que allí ocurrió, sino que se le entregan a las nuevas generaciones herramientas para valorar los derechos humanos y la dignidad de las personas como fundamento de nuestra convivencia política. Eso es fundamental hoy en día, sobre todo cuando hay momentos en que se hace revisionismo de esa memoria histórica.

Terrenos fiscales y emergencia habitacional

- Uno de los problemas más urgentes del país es el déficit habitacional, y una de las dificultades es precisamente el suelo. ¿Cómo ha avanzado el ministerio en la recuperación de terrenos fiscales militares para vivienda?

Las Fuerzas Armadas y de Orden son las instituciones públicas que administran la mayor cantidad de terreno fiscal. Durante mucho tiempo, gran parte de esos terrenos permanecieron ociosos, no siendo utilizados para fines militares ni de seguridad. Por razones más bien políticas, de no querer alterar equilibrios de poder entre instituciones, eso no se tocó durante años.

Se abordó en el gobierno del presidente Frei, también en el segundo gobierno de la presidenta Bachelet, cuando se recuperaron muchos inmuebles de CEMA Chile, que básicamente fueron enajenados y pasados a patrimonios privados. En nuestro gobierno lo que hicimos fue, en el marco de la emergencia habitacional, aumentar significativamente la cantidad de terrenos fiscales puestos a disposición del SERVIU, pero no solo en términos de cantidad, sino también de calidad: poner a disposición suelo bien ubicado y bien conectado en las ciudades, de manera de construir vivienda social no solo en la periferia, lejos de servicios educacionales, de salud y del equipamiento, sino también en sectores bien ubicados.

Ahí, obviamente, había muchos regimientos que habían quedado rodeados de ciudad y que tampoco servían correctamente al fin militar. Cuando me tocó asumir como jefe de gabinete al inicio del gobierno, el propio Ejército reconocía que necesitaba salir de muchos de esos inmuebles. Establecimos una mesa de trabajo y, de los treinta inmuebles que identificamos como subutilizados y de interés para proyectos públicos, hemos avanzado en la recuperación de dieciocho.

El Regimiento Húsar, acá en Recoleta: aproximadamente un cuarto de la superficie volvió a ser fiscal para un proyecto habitacional. El próximo gobierno tendrá a cargo la fase de construcción. En el centro de Punta Arenas, el Regimiento Pudeto, que permanecía ocioso en pleno centro de la ciudad, hoy ya está transferido al SERVIU para construir vivienda social digna. Es decir, que quienes necesitan subsidios habitacionales también puedan vivir en sectores bien conectados, y no solo quienes tienen más recursos.

Todo esto se hizo sin que se generara una crisis política, porque siempre el argumento fue que tocar esos inmuebles generaría problemas de gobernabilidad. Lo hicimos con responsabilidad. En paralelo, también destinamos inmuebles a las Fuerzas Armadas, especialmente a Carabineros, para sus escuelas de formación.

- ¿Y esto lo considera un legado que debe continuar?

Sí. Me atrevo a decir que es un legado importante y espero que se continúe, porque la propiedad fiscal tiene que ser utilizada de manera muy eficiente. Es propiedad de todos los chilenos, generalmente está muy bien ubicada y muy bien valorada, y sigue habiendo una emergencia habitacional.

Nosotros encontramos la situación en una condición crítica: llevábamos varios gobiernos naturalizando marchas por la Alameda de comités de vivienda, representando una genuina desesperación. Hoy eso no se ve. Por supuesto, hay mucho por hacer, pero eso se canalizó institucionalmente de mejor manera.

La fallida compra de la casa Allende

- Lo más polémico de la gestión del ministerio fue justamente el episodio que llevó a su nombramiento: la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende. ¿Qué enseñanzas saca de ese proceso? ¿Y qué ocurrió con la casa del presidente Patricio Aylwin?

Por esta polémica terminé siendo ministro, y hay que hablar las cosas como son. Al principio fue muy difícil, porque obviamente es un tema polémico que no representa todo lo que hizo este ministerio en cuatro años.

Lo que rescato es que el gobierno tomó la decisión rápidamente de que las responsabilidades se asumieran al más alto nivel. Efectivamente hubo una falta de prolijidad mayúscula, y lo dije en su momento, pero se asumieron las responsabilidades y se corrigió, que es lo que me tocó hacer a mí. Pusimos término al proceso de compra de la casa, como también al de la casa del presidente Aylwin, porque consideramos que lo correcto era comenzar por la declaratoria de monumento nacional de ese inmueble, y eso está avanzando.

Los procedimientos tienen que quedar completamente limpios de cualquier sospecha, porque está en juego algo muy valioso: la memoria de dos presidentes fundamentales para la historia de la democracia en nuestro país. El presidente Allende, que luchó por democratizar y profundizar la democracia, y el presidente Aylwin, que lideró su recuperación. Procesos tan importantes no pueden quedar empañados por errores administrativos. De hecho, hubo una comisión investigadora en el Congreso y no halló nada más que lo que siempre se dijo: que las alertas no se activaron correctamente.

El traspaso a Catalina Parot

- La ministra entrante es Catalina Parot, quien ya ejerció el cargo durante el primer gobierno de Sebastián Piñera. ¿Cómo ha sido el diálogo de traspaso con ella?

Tuvimos una reunión de traspaso muy grata, y también ha habido otras de mi equipo con el suyo. Me quedo con tranquilidad. Creo que la elección por parte del presidente electo de una exministra es algo positivo. Pero sobre todo lo que me parece bien es haber decidido no fusionar este ministerio, que es algo que se mencionó mucho en campaña.

Hay que señalar que es una promesa incumplida del presidente electo, pero en buena hora, le digo. La gestión de la propiedad fiscal es tan estratégica —siendo el cincuenta y cuatro por ciento del territorio nacional, sirviendo a usos tan distintos— que requiere dedicación exclusiva y una mirada estratégica. Cuando ha habido ministros a cargo de más de una cartera en paralelo, este ministerio ha quedado relegado, y eso se traduce en que deja de ser un motor de desarrollo, de proyectos y de justicia territorial.

- ¿Y cuáles son sus preocupaciones respecto a la gestión que viene?

Tengo preocupaciones. Me preocupa que vivamos un proceso de embrutecimiento de la discusión pública sobre lo que significa gobernar bien. Hay muchos discursos que plantean que gobernar significa básicamente desregular y reprimir de manera más eficaz. Pero gobernar bien es mucho más complejo: el desafío de retomar el crecimiento y el desarrollo, de dar más seguridad y más justicia al país, requiere que el Estado sea gobernado con capacidad de construir acuerdos sociales, no solo acuerdos políticos en el Congreso.

En materia de economía fiscal, lo que se requiere es un Ministerio de Bienes Nacionales muy fortalecido y proactivo, no desregulación. Y no lo digo por una convicción ideológica, sino porque en este ministerio nos toca trabajar mucho con el sector privado productivo. Lo que he visto en todas las audiencias de lobby, en todos los proyectos trabajados, es que el sector privado necesita un Estado más proactivo, más ágil, con más capacidad de resolver problemas y de habilitar territorio. No requiere un Estado que simplemente "deje hacer". Esa visión antiquísima no ha producido más desarrollo ni bienestar en ningún país del mundo.

Me preocupa que se retroceda a una idea superbásica ya probada sin éxito, y espero que se retome la capacidad de poner al país de acuerdo, porque tenemos desafíos enormes por delante: cambio climático, seguridad, caída en las tasas de fertilidad. El gobierno de Boric recuperó, después de la crisis social más grande desde la dictadura y de los procesos constitucionales fallidos, la capacidad de canalizar institucionalmente los principales conflictos sociales. Eso es un patrimonio del país, más que de un sector político.

Cineteca Nacional, acceso a playas y rutas patrimoniales

- ¿Puede explicar el caso de Matucana, que se mencionó como un ejemplo de cómo funciona el ministerio?

Es una muy bonita gestión. Cuando llegamos al ministerio, aledaño al Museo de la Memoria había un tremendo basural, literalmente toneladas de basura en un hoyo. También había una ocupación ilegal de personas que delinquían en el sector. Lo recuperamos, lo limpiamos, desalojamos, lo protegimos para que no se repitiera, y finalmente lo entregamos en concesión al Servicio de Patrimonio para la Cineteca Nacional.

La Cineteca saldrá del espacio pequeño que tiene en el Centro Cultural La Moneda a uno mucho más grande: cinco mil metros cuadrados, dos salas de cine, salas de talleres, restauración. Todo esto junto al Museo de la Memoria, cerca de la Biblioteca de Santiago, frente al Conjunto Comunal, consolidando el eje cultural de Matucana. Además, acercando el acceso a la cultura a los sectores populares y medios de la ciudad. Eso es parte de una agenda más amplia: desarrollamos cerca de doscientos cincuenta desalojos, algo que el ministerio no hacía antes. Equivale a más de tres mil setenta hectáreas desalojadas en todo el país.

- En materia de acceso a playas, ¿cómo evalúa este verano?

El gobierno de Boric ha sido el que más accesos públicos a playas ha fijado en la historia del ministerio. De los ochenta accesos que hay fijados en todo el país, veinticinco fueron establecidos en nuestro período. Desde los tiempos de Andrés Bello, en el siglo XIX, las playas son públicas en Chile, son de todas y todos. Pero hay poco acceso en muchos territorios, y actuamos con mucha fuerza en eso.

También actualizamos y creamos un manual de fijación para hacer el procedimiento más ágil. Y estamos impulsando un proyecto de ley aprobado en la Cámara de Diputados, hoy en discusión en el Senado, para perfeccionar el procedimiento. El proyecto permite que los juzgados de policía local puedan ordenar la apertura de accesos que, estando fijados por la autoridad, están cerrados. La mayoría de las denuncias que recibimos son por eso: hay accesos que son públicos, pero que los propietarios colindantes u otros terceros cierran con árboles, cierros o rejas.

- Y el tema de las rutas patrimoniales y la toponimia indígena, ¿puede contarnos?

La administración Boric ha sido la que más rutas patrimoniales ha creado. Es un programa que existe desde el año 2003. El énfasis que pusimos fue relevar la toponimia indígena de esas rutas. Muchos de los lugares donde vivimos o transitamos tienen nombres que les pusieron los pueblos indígenas hace miles de años, y eso muchas veces no lo sabemos ni lo recuperamos. Las rutas patrimoniales de nuestro país hoy relevan esa toponymia, y son rutas gratuitas y autoguiadas que se entregan en administración a municipios y universidades, con señalería instalada y guías publicadas. Creamos diez nuevas rutas patrimoniales y seis rutas de memoria.

Sacamos una publicación hace poco que da cuenta de todo esto. Como te digo, no solo se trata de hacerlo bien cuando nos toca, sino también de dejarle a la próxima administración un ministerio con más herramientas y más capacidades.

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