Milei logra hacer avanzar la reforma laboral en una semana salpicada de viejos temas: inflación y corrupción
Hay un paquete de temas de la agenda política y mediática argentina que parece condenado a un eterno retorno. En la semana que termina el presidente libertario Javier Milei logró un importante triunfo legislativo con la media sanción de la prometida Reforma Laboral pocos días después de que la inflación y la corrupción ocuparan los medios y redes sociales, y la curiosa inauguración de una Oficina de Respuesta oficial recordara otras etapas de tensión entre la Casa Rosada y el periodismo.
Reforma Laboral
El miércoles el mandatario libertario logró que el Senado diera media sanción a una Reforma Laboral que los sectores poderosos del país reclamaban hace décadas. Lo hizo con una sólida mayoría de 42 votos a favor y 30 en contra, lo que constituye un duro golpe al histórico poder que detentaba la Conferedación General del Trabajo (CGT) y de paso puso en evidencia la fragilidad en el Senado de la única fuerza política que –teóricamente- está condiciones de ejercer una oposición consistente.
El nuevo marco laboral impone cambios radicales en la relación capital-trabajo: un nuevo sistema de indemnizaciones, la creación de un “banco de horas” en reemplazo de las “horas extras”, la posibilidad de fraccionar vacaciones y agrega un curioso eufemismo: “nuevas modalidades de pago salarial”, que en la práctica se traduce en reinstalar los vales de comida o "ticket canasta" como parte del salario no remunerativo.
Mientras los legisladores debatían la norma desde las 11 de la mañana, en los alrededores del Congreso se desarrolló una importante protesta que fue neutralizada por más de mil efectivos que blindaron el palacio legislativo y lanzaron una feroz represión contra los manifestantes, con un saldo de más de 300 personas heridas con gases lacrimógenos y balas de goma, mientras otras 31 fueron detenidas.
Si bien se trató de una marcha numerosa, la decisión del Consejo Directivo de la CGT de no convocar a un paro nacional tal como habían anunciado a mediados de diciembre le restó fuerza a la marcha. No concluyó, como suele hacerlo la organización sindical, con un acto en el que sus dirigentes expresaran su opinión o emitieran un mensaje a los legisladores y el gobierno., ni fue leído un documento o pronunciamiento de algún tipo. Apenas una posteo en redes sociales en el que pide a los diputados pidió “responsabilidad y coherencia” ante la votación del proyecto de ley, que “retrocede en derechos laborales individuales y colectivos, trasladando recursos del trabajo al capital”.
Los manifestantes expresaron a los medios sus dudas y desconfianza sobre eventuales acuerdos entre la CGT y el Gobierno que explicarían la menor concurrencia y exigieron a la central sindical una posición más contundente antes de que la norma sea revisada en la Cámara Baja.
La jefa de bloque de La Libertad Avanza y ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, declaró en una entrevista radial que el objetivo del oficialismo es “llegar al 1° de mayo con esta ley votada”.
Inflación
Si bien la citada reforma prometía ser el tema excluyente de la semana, otros entraron en competencia, entre ellos la inflación luego que el Instituto nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer los datos de enero, que cifró en 2,9% lo que constituye el octavo mes consecutivo de cifras en alza y representa un golpe letal para el relato libertario.
El Gobierno libertario se había comprometido en octubre a aplicar una nueva metodología en la medición a partir de enero (para publicarse este mes) que integraba modificaciones en el peso que cada sector tiene dentro de la canasta ya que la anterior había quedado desactualizada.
Sin embargo, sorpresivamente la semana pasada el Gobierno dio marcha atrás con esta decisión que hubiera arrojado un número más alto, lo que disparó un escándalo que gatilló la renuncia del director del INDEC, Marco Lavagna.
Según el portal La Política Online con la nueva ponderación el índice de inflación —que finalmente fue descartada— arrojaba una cifra de 3,4% y el gobierno le exigió a Lavagna que no lo difunda, pero el economista no aceptó el papelón y dio un portazo.
Un día antes, el centro de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires había dado a conocer los resultados del IPC porteño, que sí utiliza la metodología que el Gobierno se niega a utilizar, a pesar de que existe consenso en que técnicamente es el adecuado, y la cifra trepó al 3,1%.
La interpretación mayoritaria de la prensa es que Milei ordenó que de ningún modo se debía traspasar la barrera psicológica del 3% y decidió —contra la opinión de los expertos— mantener la metodología anterior.
Corrupción
Otro tema que ingresó de lleno en la disputa de la agenda semanal fue la corrupción, luego que el escándalo por las coimas en los fondos destinados a Discapacidad sumara el lunes un nuevo capítulo: el procesamiento del abogado, amigo personal de Milei y ex directivo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo.
Spagnuolo se convirtió en el primer procesado del gobierno libertario por el bullado caso. El juez de la causa, Sebastián Casanello, acusó al ex funcionario de ser el jefe de una asociación ilícita, de cobro de sobornos y lo embargó por 200 millones de pesos.
Se trata de un caso que preocupa especialmente al gobierno y que se inició con la difusión se audios entre Spagnuolo y otra persona aún no identificada, en los que el ahora ex funcionario admitió el cobro de coimas y apuntó contra la hermana del presidente, Karina Milei, y los primos Lule y Martín Menem, quienes hasta ahora no fueron citados a declarar.
El magistrado advirtió en su fallo que "el esquema delictivo develado pareciera tener márgenes aún difusos y no agotarse en los hechos aquí probados", una frase que cayó muy mal y desató preocupación en la Casa Rosada.
Ministerio de la verdad
En otro gesto que evidencia que Milei eligió al periodismo como blanco predilecto, el jueves de la semana pasada, el Ejecutivo libertario anunció la creación de la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina, en principio un canal oficial a través de la red X (antes Twitter) que dependerá del jefe de Gabinete y ex vocero presidencial, Manuel Adorni, y cuyo propósito —aseguran en Casa Rosada—es “desmentir activamente la mentira”.
La dependencia, cuyo logo, idea y colores son prácticamente una copia del perfil Rapid Respose creado por el Gobierno de Donald Trump, estará a cargo del director general de Comunicación Digital de la Presidencia Juan Pablo Carreira (conocido en las redes sociales como Juan Doe) y carece de un rango establecido en la estructura gubernamental, ya que que fue creada apenas mediante una decisión administrativa.
Ante la esperable catarata de críticas surgidas tras la decisión libertaria y la comparación con el Ministerio de la Verdad de Orwell, el gobierno sostiene que la oficina es “lo contrario a la censura” y está destinada a “garantizar el derecho a la información veraz”.
Sin embargo, entre las críticas que suscitó la mencionada oficina destaca la de la conservadora ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas), que reúne a los dueños de los medios escritos, que aseguró que aunque “combatir la desinformación es un objetivo legítimo y necesario en toda sociedad democrática (…) el Estado es apenas una fuente más de información y no el árbitro de la verdad pública”.
También el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) manifestó su profunda preocupación y rechazo ante la decisión gubernamental y advirtió sobre “la gravedad institucional que implica montar desde el Estado un tribunal de la verdad”, consideró “alarmante” que esta iniciativa haya sido difundida desde la cuenta oficial de Prensa de la Presidencia y aseguró wue el hecho confirma que “se está utilizando una estructura oficial -y por ende, recursos públicos sostenidos por todos los ciudadanos- para vigilar, señalar y estigmatizar el disenso o la labor periodística crítica”.
El diputado peronista Hugo Yasky, por su parte, dijo que “estamos ante una herramienta de disciplinamiento social” y que la intentona gubernamental hizo realidad “el ‘Ministerio de la verdad para perseguir a quien ose publicar una realidad que al presidente no le guste”.
No se trata de un lapsus ni un arranque irreflexivo, según el Doctor en Comunicación e investigador argentino, Martín Becerra, la razón de que Milei ocupe parte de su tiempo a maltratar periodistas con insultos directos, amenazas y denuncias judiciales, responde a que es el enemigo perfecto “un actor de amplia fama, pero sin el poder ni el prestigio de sus viejos buenos tiempos”.
El periodismo actual, encarnado en las grandes figuras de los medios está desacreditado, por su carácter arbitrario, chillón, incoherente, soberbio e influenciable, razón por la que los alfiles de la ultraderecha “perciben que atacar a periodistas, y en general al sistema de medios de comunicación, les da rédito, como si el desprestigio de los medios y del periodismo fuera tan grande que, inversamente, otorgara crédito a quien los enfrenta.