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Endémico de Puerto Rico y en peligro de extinción: Bad Bunny y lo simbólico del sapo concho en el Super Bowl

La aparición simbólica del sapo concho en el show de Bad Bunny en el Super Bowl puso en foco a una especie endémica de Puerto Rico y en peligro de extinción, cuya población ha disminuido por pérdida de hábitat, cambio climático y especies invasoras.
Por Horacio Gutiérrez Areyte 12 de febrero de 2026 - 00:00

Durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, una figura inesperada llamó la atención del público que siguió la presentación de Bad Bunny: el sapo concho.

El anfibio apareció en medio de la puesta en escena del artista puertorriqueño, ante una audiencia estimada en 135,4 millones de personas, en una actuación que marcó un récord y que se realizó íntegramente en español desde el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.

El sapo concho, cuyo nombre científico es Peltophryne lemur, es una especie endémica de Puerto Rico que habita principalmente en zonas costeras secas, bosques y matorrales.

Su rol es clave para el equilibrio ecológico, ya que contribuye al control natural de insectos.

Sin embargo, se encuentra catalogado como en peligro de extinción en la Lista Roja de la UICN, debido a la pérdida de hábitat, los efectos del cambio climático y la presencia de especies invasoras.

Se trata de un anfibio pequeño, de piel verrugosa y con crestas marcadas sobre los ojos, rasgos que lo diferencian del sapo invasivo presente en la isla.

Su comportamiento, que lo mantiene oculto y enterrado gran parte del año, ha dificultado su estudio y protección, lo que ha contribuido a que su situación crítica pase muchas veces desapercibida.

La visibilidad que alcanzó el sapo concho a través del álbum Debí Tirar Más Fotos, su cortometraje promocional y la presentación de Bad Bunny —artista que reúne cerca de 93 millones de oyentes mensuales en Spotify— abrió una oportunidad inédita para poner el foco en la conservación de esta especie.

En la producción audiovisual, el anfibio aparece junto al actor puertorriqueño Jacobo Morales, reforzando su carácter simbólico.

Más allá del espectáculo, su presencia en uno de los escenarios más vistos del mundo instaló una reflexión sobre la urgencia de proteger la biodiversidad caribeña y el futuro incierto que enfrenta el sapo concho en Puerto Rico.

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