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Mujeres y la frontera tecnocreativa
Foto: Agencia Uno

Mujeres y la frontera tecnocreativa

Por: Isidora Cabezón Papic | 15.01.2026
Para que la "revolución tecnológica" en la cultura sea real, no basta con la voluntad individual de las creadoras. Se requiere una política activa que entienda que la mujer tecnocreativa es una pionera cruzando una frontera difícil.

La Primera Encuesta Mujeres Tecnocreativas, que hemos impulsado desde el Centro de la Revolución Tecnológica en Industrias Creativas (CRTIC), nos entrega una fotografía inédita de un ecosistema en ebullición. Más de sesenta mujeres de once regiones revelaron un interés latente por habitar la intersección entre la creatividad y la tecnología.

Sin embargo, al cruzar estos hallazgos con la 4ta Radiografía de Género CTCI 2025 del Ministerio de Ciencia, descubrimos que las "mujeres tecnocreativas" no solo enfrentan brechas profesionales, sino que están navegando una falla geológica estructural entre dos mundos académicos y culturales históricamente segregados: las áreas HACS (Humanidades, Artes y Ciencias Sociales) y las STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

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¿Pero quién es la mujer tecnocreativa? Su perfil es híbrido y diverso: artistas escénicas, diseñadoras,  animadoras, ingenieras y científicas convergen en este espacio. Pero la encuesta del CRTIC enciende una alerta roja: las principales barreras para su desarrollo son la "falta de preparación técnica" y la "falta de redes profesionales". ¿Por qué ocurre esto? La respuesta está en los datos nacionales.

Revisando la citada Radiografía de Género CTCI encontramos que el sistema educativo chileno segrega tempranamente. Mientras carreras como Diseño o Trabajo Social están altamente feminizadas (con un 78,7% y 82,8% de matrícula femenina respectivamente), las ingenierías clave para el desarrollo tecnológico, como Informática o Electrónica, siguen siendo bastiones masculinos. En los doctorados de Ingeniería, las mujeres apenas superan el 31%, mientras que en Lingüística (un área HACS) alcanzan el 64,4%.

Esto significa que la mujer que desea innovar en la industria tecnocreativa a menudo proviene de las artes (HACS), donde es mayoría, pero debe ingresar a un terreno (STEM) donde carece de las herramientas técnicas de origen y donde es minoría numérica. No es casualidad que las encuestadas por el CRTIC pidan explícitamente "talleres especializados" y espacios seguros como "game jams solo de chicas". En el fondo, están pidiendo un puente para cruzar de un territorio a otro sin caer al vacío.

Aquí es donde el documento Perspectiva de género y diversidad en proyectos culturales (MinCulturas/ONU Mujeres) se vuelve una brújula a considerar. El texto nos recuerda que "transversalizar el género" no es solo invitar a más mujeres, sino rediseñar la estructura misma del proyecto. Las encuestadas del CRTIC mencionan la necesidad de planes que consideren las labores de cuidado.

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Esto dialoga directamente con la realidad nacional: la brecha no se cierra solo enseñando a programar, sino garantizando, como sugiere ONU Mujeres, presupuestos que contemplen la seguridad social y horarios compatibles con la conciliación familiar.

Por su parte, la Radiografía CTCI nos muestra una "tubería con fugas": incluso en las áreas HACS, donde las mujeres son mayoría en pregrado (69%), su participación cae al 45,7% en el doctorado. Si sumamos a esto el bajo acceso a las áreas STEM, el desafío tecnocreativo es doble.

Para que la "revolución tecnológica" en la cultura sea real, no basta con la voluntad individual de las creadoras. Se requiere una política activa que entienda que la mujer tecnocreativa es una pionera cruzando una frontera difícil.

Necesitamos financiamiento aplicado específicamente a esta intersección, mentorías que conecten a científicas y académicas con las artistas y, sobre todo, entender que este desafío es de todas y todos… no sólo de las mujeres. Solo así transformaremos esa "demanda latente" identificada desde el CRTIC en una fuerza laboral sostenible que no tenga que elegir entre el arte y la técnica. ¿Quién se suma?

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