Clamor, gastronomía moderna en el centro de Santiago
A diferencia de los barrios que están desde la plaza Italia hacia el oriente, los sectores gastronómicos afincados en el centro de la capital sufrieron los rigores del estallido y la pandemia con extrema severidad. Hubo locales con cortinas abajo, proyectos históricos desaparecidos y negocios que luchaban por subsistir con ingenio y creatividad. Afortunadamente, ese periodo dio vuelta la página y, desde hace poco más de un año, toda la zona que comprende desde La Moneda hasta Lastarria y las primeras cuadras de Vicuña Mackenna han logrado revitalizarse, con nuevas propuestas, horarios cada vez más extendidos y la vuelta de comensales -tanto locales como extranjeros- en busca del sabor made in Chile.
Desde julio de 2024, el restaurant Clamor, ubicado en Tenderini, casi a un costado del Teatro Municipal, es un local pequeño -donde por años estuvo un negocio de comida francesa-, cálido y que se centra en recuperar los sabores locales desde una perspectiva más moderna y menos tradicional. Como si fuera un hermano menor del consolidado Blue Jar. La carta, acotada y precisa, es sólida. Y tiene un factor positivo añadido: los shows clásicos y populares en el Municipal generan una clientela fiel con habitués como Beto Cuevas o integrantes de Los Jaivas como Mario Mutis y Juanita Parra, que le dan un mayor impulso y conocimiento.
El acento nacional arranca desde el nombre del restaurant -Clamor: cl por Chile y amor-. La esencia de este local es que cada plato tenga una ligazón con la enorme variedad de productos que tenemos en el país. Cuentan con menús diarios, platos y sándwiches. Por ejemplo, el emparedado de sierra ahumada desmenuzada, con mayo de ajo casera, rúcula y aceitunas es simple, directo y demoledor. Con pocos elementos, es una comida profundamente chilena, que huele a mar y gozosa al paladar. Gran plato al paso o para almorzar. Un tomate asado por ocho horas en un cremoso de piñones y salsa de pimentón es una mezcla fresca. Ideal para aperitivo veraniego. El filete grillado con arroz cremoso, cebolla estofada y salsa de vino asoleado sobre la carne resultó algo disparejo. No se preguntó si los generosos trozos de vacuno debían llegar cocidos, tres cuartos o a punto a la mesa. Y el arroz tenía poca sal. La carne, sin embargo, estaba blandísima. Pese a la buena atención, son pequeños detalles a mejorar. El postre, una leche nevada con el dulzor ideal, sin excesos, estaba muy fresca. Un buen remate para un almuerzo dadivoso en cantidad y estimulante en su amplitud de sabores.
Siempre con la materia prima chilena como protagonista, Clamor también realiza cenas gastronómicas a ciegas, con menús de cinco tiempos y énfasis en productores de vinos orgánicos -la próxima es el 24 de enero-. Las ganas por revalorizar los productos locales y darles una vuelta de tuerca a los platos tradicionales chilenos es un desafío interesante. Santiago centro siempre ha tenido como característica ser un polo gastronómico, social y turístico y emprendimientos de este tipo van generando adherencia a una de las zonas más típicas de la ciudad. Si a la cada vez más diversa concentración de salones con diversas propuestas gastronómicas en su entorno se le añaden actividades culturales, artísticas y de entretenimiento, el centro recuperará el vigor, la energía y la vida nocturna. Apuestas como Clamor empujan a conseguir ese objetivo.
Restaurant Clamor. Tenderini 159. @clamor_restoran