Plan de restauración del Parque Nacional Corcovado en Chaitén reconocido a nivel internacional por la FAO como modelo a seguir
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destacó a nivel internacional el proyecto de restauración ecológica desarrollado —y finalizado en septiembre pasado— en el Parque Nacional Corcovado, en la comuna de Chaitén, región de Los lagos.
El hito sucede cuando se cumplen 8 años del devastador aluvión que afectó a Villa Santa Lucía generando un flujo que arrasó con vegetación y árboles centenarios del parque —ubicado a casi 10 km de la principal zona afectada—.
Impulsado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf) a través de la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales (ENCCRV) y su proyecto +Bosques, el programa cuenta con apoyo técnico de la FAO y financiamiento del Fondo Verde del Clima.
La FAO resaltó el trabajo de manejo sustentable del bosque nativo como un modelo replicable a nivel internacional.
Hugo Rivera, Jefe del Departamento de Cambio Climático y Servicios Ecosistémicos de Conaf, valoró este reconocimiento.
“La restauración del Parque Nacional Corcovado demuestra que es posible transformar un paisaje degradado en una oportunidad para fortalecer la resiliencia de los ecosistemas y de las comunidades", expresó.
A su vez, destacó el trabajo desarrollado durante estos años que da crédito al valor de las instituciones públicas en diálogo con la comunidad.
"Este reconocimiento internacional valida un enfoque de trabajo que integra la gestión pública y participación territorial”.
Por su parte, Pablo Honeyman, Coordinador Nacional del Proyecto +Bosques, agregó que “la experiencia del Parque Nacional Corcovado es una muestra concreta de cómo la restauración ecológica puede generar impactos reales en el territorio y aportar a las metas nacionales”.
¿En qué consiste el plan de restauración?
Entre sus principales avances se incluyen la recuperación de 88 hectáreas de bosque nativo, con árboles como Coihues, Lumas, Ñirres y Canelos:
También se reportaron avances en la restauración de suelos y la mejora de servicios ecosistémicos clave, contribuyendo tanto a la mitigación del cambio climático como a fortalecer la resiliencia de los territorios frente a eventos extremos.
En concreto: control de erosión para evitar que la lluvia y el agua siga llevándose la tierra; disipación de escorrentías superficiales (agua de lluvia que corre por la superficie) mediante empalizadas (troncos clavados en en el suelo) y fajinas (ramas y troncos en terreno) con el fin de reducir la velocidad y la fuerza del agua.
Finalmente, se trabajó en la estabilización de taludes (laderas) y cauces secundarios, para evitar que el agua erosione sus bordes, reduciendo el riesgo de nuevos derrumbes.
Las consecuencias del aluvión
La catastrofe originada por fuertes lluvias provocó la pérdida de 310 hectáreas de bosque nativo, hábitat principalmente de árboles como Mañío, Tepa y Coihue.
A su vez, el aluvión provocó los cortes de otros árboles centenarios de 400 y 500 años, según reportó la misma FAO.