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China activa su sistema de defensa contra la guerra comercial de EE.UU. con ataque arancelario a 10 de sus industrias

Frente al nuevo arancel de 104%, que en horas subió a 125%, de Trump contra productos chinos, Pekín diversifica exportaciones e impulsa consumo interno con tácticas dirigidas a golpear sectores clave económicos de EEUU en farmacia, transportes, alimentos y electrodomésticos.
Por Antonia Rojas con EFE 9 de abril de 2025 - 23:00

China ha intensificado sus medidas para mitigar el impacto de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump, que ahora alcanzan 125% sobre sus productos y en respuesta a esta escalada en la guerra comercial, el gobierno chino ha desplegado una serie de estrategias para proteger su economía, las cuales incluyen maniobras para asegurar la estabilidad en sus bolsas, diversificar mercados y ampliar su déficit fiscal.

A raíz de la imposición de aranceles adicionales por parte de EE. UU., los productos chinos se enfrentarán a un aumento significativo en sus precios, lo que podría afectar gravemente las exportaciones hacia el país norteamericano.

Esto, especialmente en sectores clave como la electrónica, maquinaria, textiles, muebles y electrodomésticos.

Según analistas, este nuevo escenario pondrá en peligro la competitividad de las exportaciones chinas, que ya luchan por mantenerse rentables bajo aranceles cada vez más altos.

Dan Wang, director de Eurasia Group para China, señaló que los aranceles impuestos por EE. UU. han alcanzado un nivel tan alto que "el arancel sea del 70% o del 100% no tendrá importancia, porque ya impide que China comercie, al menos directamente, con Estados Unidos".

Nuevas rutas de mercados

Este escenario obliga a las empresas chinas a buscar mercados alternativos, especialmente en el Sur Global, y a reducir los envíos directos a EE. UU.

La respuesta de Pekín ha sido firme. Tras la decisión de Trump de elevar los aranceles al 50%, el gobierno chino ha optado por aumentar sus propios aranceles a los productos estadounidenses, llevándolos del 34% al 84%, una medida que entra en vigor el 10 de abril.

Además, China ha añadido nuevas restricciones a las empresas estadounidenses, incluyéndolas en listas de entidades no confiables y de control de exportaciones, lo que afecta a sectores como aeronáutica, drones y tecnología de defensa.

China prioriza estabilidad interna

El objetivo de estas políticas es preservar la estabilidad económica interna de China y evitar un desplome en sus mercados bursátiles.

El Banco Popular de China ha ofrecido liquidez para garantizar la confianza de los inversores, mientras que varias empresas cotizadas han anunciado planes para recomprar acciones tras las caídas de los últimos días.

China también se prepara para fortalecer su economía interna, promoviendo el consumo y buscando la autosuficiencia tecnológica, al mismo tiempo que mantiene su postura firme en la guerra comercial.

En paralelo, algunos analistas sugieren que China podría buscar alternativas para reducir la dependencia del dólar, lo que cambiaría la dinámica de sus relaciones comerciales internacionales.

Este nuevo capítulo en la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo subraya la creciente confrontación, donde tanto China como EE. UU. parecen estar preparándose para un largo y complejo enfrentamiento económico.

Los aranceles adicionales impuestos por China a los productos estadounidenses afectarán a diez de las industrias y de los negocios más estructurales de la economía de EE. UU.

A continuación, se destacan algunos de los sectores más vulnerables a esta guerra comercial:

Agricultura y productos alimenticios

Industria automotriz

Tecnología y electrónica

Industria textil y moda

Electrónica de consumo

Industria aeronáutica

Industria farmacéutica y de productos médicos

Suministros industriales y maquinaria

Consumidores estadounidenses

Transporte y logística

Todos estos sectores industriales norteamericanos dependen en gran medida de la producción y exportaciones a China o de los insumos producidos en este país, que se prevee sean las más afectadas por los aranceles adicionales.

Según los analistas, esto obligará a las empresas estadounidenses a adaptarse a una nueva realidad económica con mayores costos de producción, menor competitividad en mercados clave y un impacto en los precios finales para los consumidores.

China no cederá

Este nuevo escenario se genera en respuesta a los gravámenes del 34% que China impuso a los bienes estadounidenses como represalia al arancelamiento de Trump, dando paso a un nuevo capítulo de la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo.

Pekín ha advertido de que luchará "hasta el final", enfriando la posibilidad de una desescalada pese a las proclamas de Trump de que el líder chino, Xi Jinping, desea un acuerdo "desesperadamente".

Los analistas creen que Pekín "no cederá" porque el impacto que puedan tener los sucesivos aranceles irá disminuyendo: China se acerca a un escenario en el que no tiene nada que perder.

De hecho, este mismo miércoles el Gobierno chino anunció que elevará desde el jueves los citados aranceles del 34% al 84%, igualando la última subida de tasas de EE.UU (50% que se sumó a aranceles impuestos previamente, hasta llegar al 125%).

"El margen de beneficio del sector exportador chino (para sectores con alto valor añadido) ronda el 30% o el 40%. Si EE. UU. impone aranceles superiores al 35%, estaría eliminando la mayor parte de sus beneficios. Que el arancel sea del 70% o del 100% no tendrá importancia porque básicamente ya impide que China comercie, al menos directamente, con Estados Unidos", señala en un informe a sus abonados el experto Dan Wang, director para China de Eurasia Group.

Según Wang, los exportadores chinos optarán por buscar mercados alternativos, especialmente en el Sur Global, y reducir los envíos directos a Estados Unidos.

Y es que, para sortear tasas, muchas empresas chinas reexportaban sus productos a través de países como Vietnam que, no obstante, también es hasta la fecha objeto de un arancel estadounidense, en este caso del 46 %.

"Pero si el yuan, la moneda china, se mantiene estable frente al dólar, los consumidores estadounidenses acabarán soportando costes más altos que los exportadores chinos", agrega el analista.

Reestructurar la economía

Otras voces apuntan a que China podría buscar a medio plazo debilitar el dominio del dólar para ganar autonomía en su comercio exterior, mientras que el experto Su Yue, de la Economist Intelligence Unit (EIU), opina que los aranceles servirán para que el Gobierno chino redoble sus esfuerzos para impulsar el consumo interno o alcanzar la autosuficiencia tecnológica.

"China está adoptando mentalidad de no tener nada que perder, lo que le podría llevar a reestructurar su economía", argumenta.

Su apunta que para alcanzar el objetivo de crecimiento de en torno al 5% que en China se impuso para este año, y teniendo el cuenta el riesgo de una recesión en Estados Unidos y los efectos colaterales que eso tendría, China necesitará este año un estímulo fiscal adicional de unos 273.000 millones de dólares.

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