Súmate a nuestro canal en: WhatsApp
La despolitización de los partidos políticos
Agencia Uno

La despolitización de los partidos políticos

Por: Marcelo Espinoza | 01.03.2025
En lo esencial, la desideologización de la sociedad, junto a un sistema político intencionalmente trabado, condujeron a los partidos políticos a un pragmatismo sin fronteras ni convicciones, dando pie a un proceso de oligarquización bajo la tutela de pequeños grupos dirigentes actuando en una burbuja.

Desde hace años los partidos políticos viven una profunda crisis a nivel mundial. Chile no es ajeno a este fenómeno. Las raíces de esta crisis están presentes en todos los países, y al mismo tiempo, se acentúan o aminoran en cada país según las realidades nacionales.

Los partidos políticos son un actor primordial en la democracia representativa por su papel de mediadores entre la sociedad y el Estado. En esa tarea articulan intereses para proponer un proyecto colectivo para toda la sociedad. Canalizan la participación política de las personas y se constituyen en instrumentos de representación de los ciudadanos ante el Estado.

[Te puede interesar] Presidenta del PS desmintió que Bachelet haya descartado candidatura presidencial y entregara su apoyo a Tohá

Para estos fines, los partidos que permanecen en el tiempo desarrollan raíces estables en la sociedad, tienen vínculos con la ciudadanía. Estos partidos, los que prevalecen, no son inventos de algún iluminado, normalmente surgen en una coyuntura histórica determinada, como en los albores de la Independencia, las luchas obreras, la movilización de las capas medias, la recuperación de la democracia, el bloqueo institucional heredado de la dictadura, o ante la incapacidad de los partidos existentes para encarnar demandas insatisfechas.

Estos partidos tienden a ser partidos programáticos, con fundamentos ideológicos. Proponen una visión de la sociedad y un destino deseable por alcanzar. Tienen un conjunto estructurado de propuestas que constituyen su programa, de carácter público, junto a un núcleo de símbolos y narrativas. Tienen vínculos identitarios con sus votantes. Su estrategia para conseguir votos es programática y eligen sus candidaturas dentro de sus militantes o adherentes, entre los cuales hay un cierto consenso sobre el programa común (Valenzuela A., 2011).

Este cuadro que podemos denominar de partidos políticos históricos comienza a cambiar hace varias décadas. Los partidos políticos operan en un determinado entorno y las variaciones de ese entorno afectan su funcionamiento. Las organizaciones partidistas son reflejo de las características de la sociedad en la que se crean (Weber, 1944), son espejo de las estructuras de dominación que las preceden y que reproducen patrones de comportamiento en las personas y grupos.

Los partidos pueden comportarse entonces de manera diferente en función de los patrones culturales dominantes del sistema político donde compiten. El desempeño de un partido político no es puro voluntarismo de sus dirigentes, su accionar está condicionado por el medio, por el marco institucional y las reglas del juego.

Los cambios colosales del mundo y del país en los últimos cincuenta años, afectaron profundamente a las organizaciones políticas, como por ejemplo la desaparición de los socialismos reales y el consiguiente fin de modelos alternativos de sociedad, junto con la prevalencia del neoliberalismo y sus expresiones reduccionistas economicistas y despolitizadoras, o la revolución tecnológica en los medios de información (que disminuye profundamente el papel socializador de los partidos, quedando este papel en los medios de comunicación).

[Te puede interesar] Comercios serán obligados a entregar copias de boletas al SII para frenar evasión de impuestos

También afectó el bloqueo del sistema político en Chile que impedía la expresión de las mayorías, acumulando demandas insatisfechas (con sus altos quórum para impedir todo cambio y un sistema electoral binominal que terminaba siempre en empate), todas estas variables en conjunto, transformaron la política en una actividad cupular, ajena a las necesidades de las personas en su vida cotidiana.

En lo esencial, la desideologización de la sociedad, junto a un sistema político intencionalmente trabado, condujeron a los partidos políticos a un pragmatismo sin fronteras ni convicciones, dando pie a un proceso de oligarquización bajo la tutela de pequeños grupos dirigentes actuando en una burbuja.

Así se genera en los partidos políticos un proceso de descomposición, de degeneración de su naturaleza, que desemboca en una despolitización, esto es un paulatino proceso de abandono de sus ideologías o petrificación de las mismas, abandono de sus programas históricos, o nula actualización de los mismos, ante un mundo en vertiginoso cambio.

También implica un abandono -o a lo menos descuido- de sus principios, una laxitud organizacional, una pérdida o desaparición de adherentes intelectuales (con el consiguiente deterioro de la capacidad de reflexión), la pérdida o debilitamiento de vínculos identitarios con sus simpatizantes y votantes, y la desaparición de liderazgos programáticos que devienen la búsqueda de concretar proyectos personales.

Por supuesto, esto también conlleva un grave debilitamiento de las convicciones políticas partidarias, fraccionamiento en corrientes o lotes intrascendentes detrás de caudillos con agenda propia. Y en paralelo a esta descomposición y despolitización, se genera una abismante incapacidad de reflexión y de reacción frente al fenómeno que está ocurriendo.

[Te puede interesar] El sueldo de Chile preocupa: Minería, Hacienda y Exterior comandan grupo de trabajo por posible arancel de Trump al cobre

En fin, los partidos históricos dejaron de ser lo que eran para transformarse en máquinas electorales detrás de cargos de representación para acumular poder y mayor financiamiento estatal, y si están en el gobierno, en máquinas de obtener y mantener cargos, también para acumular poder. Los partidos dejaron de hacer política, de proponer a los ciudadanos una visión de la sociedad y soluciones ante sus necesidades, para derivar en simples administradores de cargos.

Las convicciones se fueron desdibujando en el pantano inmovilizador de un sistema político bloqueado. Desde luego, no todos los partidos están en el mismo plano, algunos más otros menos. Las condicionantes descritas que llevaron a los partidos a este túnel se impusieron sin que los partidos reaccionaran, y peor aún, muchos se acomodaron con beneplácito.