Diana Esmeralda Quiero Monsalves, destacada estudiante y luego profesora, enfrentó uno de los períodos más oscuros de Chile cuando fue detenida y torturada durante la dictadura.
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Diana Esmeralda Quiero Monsalves, destacada estudiante y luego profesora, enfrentó uno de los períodos más oscuros de Chile cuando fue detenida y torturada durante la dictadura.
Según se puede apreciar en el fallo judicial, antes de este trágico evento, Diana fue un ejemplo de superación y compromiso. Entre 1964 y 1968, estudió en la Escuela de Educación de la Universidad de Concepción, donde se especializó en Pedagogía en Castellano y fue reconocida como la mejor alumna de su promoción, recibiendo el Premio Universidad en 1969.
Su participación activa en la vida política estudiantil la llevó a ser elegida miembro del Centro de Estudiantes de la Escuela de Educación, representando al Movimiento Universitario de Izquierda (MUI).
Además, Diana empezó a trabajar enseñando Castellano de manera gratuita en el Liceo Vespertino para Adultos de Concepción, y más tarde en varios establecimientos educativos de la región.
Su compromiso con la educación la llevó a enseñar también en la Universidad Vespertina para Adultos durante el gobierno de la Unidad Popular.
Sin embargo, su vida cambió drásticamente en noviembre de 1974 cuando fue detenida por primera vez en la casa de su hermano en Coronel, mientras cuidaba a su sobrina.
Además, en el fallo se destaca que Diana fue llevada a la Base Naval de Talcahuano y luego al Fuerte Borgoño, donde sufrió torturas inhumanas y humillaciones. Su detención se caracterizó por un trato brutal por parte de los agentes del Estado, incluyendo torturas físicas y agresión sexual, mientras estaba aislada de su familia y de cualquier forma de apoyo legal o humano.
Después de 187 días, llegó su liberación. Diana enfrentó un largo período de readaptación y continuó su labor educativa, a pesar de las difíciles condiciones impuestas por la dictadura.
También tuvo que enfrentar la dura realidad de su compañero encarcelado, lo que añadió más estrés y dificultades a su vida post-detención.
Finalmente, en un fallo unánime reciente, la Quinta Sala del tribunal de alzada decidió compensar a Diana con $40.000.000 por los daños morales sufridos, reconociendo la gravedad de los abusos que sufrió y la necesidad de justicia y reparación.