La voz que escucho por el teléfono suena más apesadumbrada que la última vez que hablé con él, hace unas dos semanas.
La niebla que cerca a Nahuelbuta
La quema de la casa de administración del guardaparques, de dos casetas de control, dos viviendas ligeras y una bodega, amenaza con dejar en la indefensión al Parque Nacional de Nahuelbuta.
La han sacado barata, se puede pensar a esta altura. Los dos guardaparques salvaron ilesos y sus compañeros harán teletrabajo, anuncia Conaf, corporación que administra los tres accesos al parque -uno de ellos está inhabilitado desde hace tiempo- y que ya enfrentaba una movilización del Sindicato de Guardaparques por mejores condiciones laborales.
Sin embargo, tal como la niebla que cubre a este bosque de 6.800 hectáreas, el miedo y la desolación hace lo suyo entre los habitantes de esa zona.
La Cordillera de Nahuelbuta nació para ser grande. Su nombre en mapudungun significa “Tigre Grande” y en sus 190 kilómetros de extensión le prestó cobijo a la mayor parte de las especies vegetales y animales de nuestro país. Y aunque el bosque se ha visto reducido por la agricultura desde el siglo XIX y la industria forestal a contar del siglo XX, en el parque quedan 690 especies de plantas vasculares nativas, es decir, plantas que poseen vasos conductores ramificados en su raíz, tallo y agua, de las cuales 265 son endémicas. Estas representan el 55% de las especies endémicas que existen en Chile continental. Hay además 17 especies de anfibios y 9 especies de reptiles, 108 tipos diferentes de aves y una veintena de mamíferos. Todo ello le ha otorgado el calificativo de “reserva mundial de biodiversidad”, señala un estudio de Alexia Wolodarsky-Franke y Susan Díaz Herrera que fue publicado por WWF Chile.
Las familias campesinas que habitan alrededor del Parque Nacional de Nahuelbuta han visto cómo las tierras de sus parientes y amigos se han destinado a la plantación de pino. Algunos de los que se quedaron, se han volcado al turismo y hay esfuerzos por valorar la cultura, la naturaleza, la gastronomía y la recolección del piñón y hongos, tal como da cuenta la iniciativa “Destino Nahuelbuta”.
Esas 6.800 hectáreas de bosque nativo simbolizan nuestra diversidad, nuestra fortaleza y también fragilidad. No sólo es una reserva importante de agua, vegetación y fauna, sino también nos da la posibilidad de hacer las cosas diferentes. Esas familias que se preguntan ahora qué será de ellas, merecen una acción permanente del Estado y nuestra también.