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Sin embargo, gracias a los avances de la tecnología un equipo de investigadores del Instituto de Teconología de Massachusetts (MIT), han desarrollado una batería que permite almacenar grandes cantidades de energía y a un bajo costo.
La nueva tecnología creada basa su funcionamiento en dos capas de metal líquido separadas por sales fundidas que sirven como electrolito de la batería.
Si bien el sistema original funcionaba con magnesio y antimonio, esto requería una elevada temperatura para que la batería funcionara (alrededor de 700 grados Celsius). Por esto, los investigadores actualmente planean cambiar el diseño e incorporar un electrodo de litio y otro a base de una mezcla de plomo y antimonio, lo que reduce la temperatura de funcionamiento a 450 y 500 grados Celsius.
Una de las grandes ventajas que presenta esta batería, es que además del bajo costo necesario para su construcción, las pruebas realizadas por el equipo demuestran que incluso después de 10 años de funcionamiento diario, el sistema es capaz de mantener el 85 por ciento de su capacidad original, lo que es un gran avance en materia de durabilidad.