El presidente Gabriel Boric anunció este miércoles que el controvertido proyecto de cable submarino de fibra óptica entre Valparaíso y Hong Kong, impulsado por la empresa China Mobile, permanece en fase de evaluación institucional.
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Cable submarino chino queda en vilo: Boric traspasa decisión a Kast y gobierno blinda a ministro Muñoz por "hacer su trabajo"
"El proyecto de cable submarino presentado por una empresa de origen chino está en evaluación siguiendo la institucionalidad que nuestro país tiene ante iniciativas de estas características", señaló el mandatario.
En esa línea, Boric precisó que ha instruido "a todas las autoridades sectoriales recabar los antecedentes necesarios para tomar una decisión fundada", pero advirtió que los plazos "exceden a nuestro mandato y deberá ser continuada o desechada por las próximas autoridades", dejando así la resolución final en manos del gobierno entrante de José Antonio Kast.
El mandatario recalcó que las decisiones de su administración "se toman en función del mejor interés de Chile y su gente", y que este tipo de iniciativas se analizan "haciendo respetar nuestras leyes, nuestro principio de neutralidad tecnológica y el multilateralismo que ha caracterizado la política exterior de Chile como una política de Estado".
Ante las sanciones impuestas por Estados Unidos a funcionarios de su gobierno, Boric fue enfático: "Como jefe de Estado es mi deber garantizar que el derecho a tomar nuestras propias decisiones como país soberano no se vea socavado en ninguna circunstancia por amenazas de ningún tipo".
El cable chino de la discordia
La iniciativa, denominada China-Chile Express, ha generado un intenso debate en el país. Fuentes oficiales confirmaron que el proyecto fue inicialmente aprobado por el ministro de Transportes Juan Carlos Muñoz, el 27 de enero de 2026, pero la decisión fue revocada apenas dos días después.
Esta rápida reversión avivó preocupaciones sobre posibles riesgos de espionaje por parte de China, temores que se han intensificado tras las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos a funcionarios chilenos, acusados de "socavar la seguridad regional".
Este episodio pone de relieve las complejas tensiones geopolíticas que enfrenta la política exterior chilena. Chile debe equilibrar sus sólidos lazos comerciales con China, su principal socio económico, con sus alianzas estratégicas con Estados Unidos.
En un contexto de creciente rivalidad tecnológica global, los cables submarinos de fibra óptica son vistos por informes de inteligencia occidental como potenciales vectores de riesgos en ciberseguridad, lo que podría comprometer la integridad de las comunicaciones internacionales.
Vallejo defiende a Muñoz y acusa sanciones "arbitrarias" de EE.UU.
En conversación con Radio Sonar durante la mañana del martes 25 de febrero, la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, salió a respaldar al ministro Muñoz y precisó que el decreto firmado por la cartera correspondía apenas al primero de 13 pasos del proceso de evaluación institucional.
"Por lo tanto, cuando el Gobierno ha dicho, de manera muy categórica, que el proyecto de cable chino-chile está en evaluación, está apegado, total y absolutamente, a la verdad. Porque estamos, hoy día, incluso, en la primera etapa de los 13 pasos", explicó.
Además, consultada sobre si la firma del decreto se retrotrae por las advertencias de Washington, la vocera fue directa: "Evidentemente. Y nosotros primero, no hemos aprobado ni desechado el proyecto. Está en una etapa de evaluación, dentro de un procedimiento que es largo".
Asimismo, Vallejo calificó las sanciones estadounidenses como "totalmente unilaterales, arbitrarias e injustificadas" y apuntó a motivaciones geopolíticas detrás de la presión de Washington.
"Básicamente lo que ha hecho Estados Unidos es sancionar a un ministro de Estado por evaluar un proyecto, básicamente por hacer su trabajo", afirmó. La vocera también señaló que "entendemos que hay una cuestión más geopolítica en esto. Quieren mantener un control en el hemisferio, y, por lo tanto, un cable chino efectivamente se contrapone a la Doctrina Monroe".
Escalada de tensiones con EE.UU.
Tensiones geopolíticas escalaron el 20 de febrero, cuando el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció la revocación de visas a tres funcionarios del Gobierno chileno y sus familias, acusándolos de "realizar actividades que socavan la infraestructura crítica de telecomunicaciones del hemisferio occidental y a la seguridad regional".
Esta medida se interpreta como una presión directa contra el proyecto, al que Washington ve como una amenaza a su influencia en la región.
En respuesta, Boric defendió la soberanía chilena, declarando que “no aceptamos imposiciones de ningún otro respecto a decisiones soberanas de Chile".
La Embajada de China en Chile reaccionó con dureza un día después, emitiendo una declaración oficial que califica a Estados Unidos como "la mayor amenaza externa que enfrentan los países latinoamericanos".
En el comunicado, publicado en X, China acusa a EE.UU. de hegemonía y despotismo, recordando escándalos como el programa de vigilancia PRISM revelado por Edward Snowden, y criticando la Doctrina Monroe por haber traído "guerras, desastres y sufrimientos" a la región durante más de 200 años.
La declaración defiende el proyecto como una cooperación mutuamente beneficiosa, basada en las necesidades de ambas partes y sin intenciones de socavar intereses de terceros.
"El proyecto de cable submarino transpacífico Chile-China nunca socava los intereses de terceros países. Estados Unidos, obstaculizando este proyecto con acusaciones infundadas, no tiene otra intención de mantener su monopolio de las telecomunicaciones internacionales", señaló el texto.