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La desinformación sobre vacunas: Un peligro para la salud pública
Agencia Uno

La desinformación sobre vacunas: Un peligro para la salud pública

Por: Sergio Muñoz y María Elisa Quinteros | 03.04.2025
La desinformación sobre vacunas no es un tema menor. Tiene consecuencias directas en la Salud Pública, pudiendo provocar descensos en las coberturas de vacunación y, consecuentemente, brotes de enfermedades prevenibles, lo que finalmente termina en muertes evitables.

Desde la Sociedad Chilena de Epidemiología, venimos a expresar nuestra profunda preocupación ante las recientes declaraciones del precandidato a la Presidencia Johannes Kaiser, quien ha difundido información falsa sobre el Programa Nacional de Inmunizaciones de Chile (PNI), afirmando erróneamente que en nuestro país se administran 72 dosis de vacunas, y que dichas vacunas contienen elementos dañinos para la salud.

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Esta afirmación es categóricamente falsa, como puede comprobarse consultando el calendario oficial de vacunación 2025 del Ministerio de Salud. Nuestro calendario es motivo de orgullo nacional, y ha recogido felicitaciones desde organismos internacionales por considerarse uno de los más robustos de la región y del mundo.

El calendario de inmunización del PNI contiene 13 vacunas programáticas, que totalizan un número máximo de 25 dosis a lo largo de todo el ciclo vital, desde recién nacidos, población infantil, escolares, gestantes y adultos mayores, y 4 estrategias de campaña.

Igual de peligrosa resulta su afirmación sobre supuestos componentes nocivos en las vacunas. La evidencia científica es contundente: los conservantes y los adyuvantes utilizados en algunas vacunas tienen como único propósito hacerlas más seguras y efectivas.

Organizaciones como la Organización Mundial de la Salud, la Academia Chilena de Medicina, y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) han estudiado exhaustivamente estos componentes, sin encontrar evidencia alguna de daño en el organismo humano de estos componentes, por lo que se ha confirmado repetidamente su seguridad.

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Es fundamental reconocer que la población chilena ha demostrado históricamente una notable adhesión a las recomendaciones de vacunación, manteniendo coberturas elevadas que han permitido el control, eliminación y erradicación de enfermedades en nuestro territorio y en el mundo. Esta confianza ciudadana no es casual: responde a décadas de trabajo serio y transparente de las instituciones sanitarias y los profesionales de salud.

La vacunación constituye, después del agua potable, la estrategia de salud pública más costo-efectiva para reducir la carga de enfermedad, hospitalizaciones y muertes por enfermedades inmunoprevenibles. Cada peso invertido en inmunización retorna multiplicado en ahorro de costos sanitarios, productividad laboral y, sobre todo, en vidas humanas salvadas.

La desinformación sobre vacunas no es un tema menor. Tiene consecuencias directas en la Salud Pública, pudiendo provocar descensos en las coberturas de vacunación y, consecuentemente, brotes de enfermedades prevenibles, lo que finalmente termina en muertes evitables.

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El periodismo tiene una responsabilidad ineludible con la población: no difundir ni amplificar falacias, así como también in situ corregir la desinformación con evidencias. En tiempos donde la confianza en las instituciones de salud es crucial, los medios de comunicación y las figuras públicas deben actuar con la máxima responsabilidad, particularmente quienes aspiran a los más altos cargos de la nación.