Asimismo, la acción judicial está también dirigida al recientemente nombrado ministro del Interior, Víctor Pérez, y al Director General de Carabineros, Mario Rozas.
Cabe recordar que ya hace un tiempo la Escuela de Fonoaudiología de la U. de Valparaíso y el Departamento de Fonoaudiología de la U. de Chile hicieron presentes los daños severos y masivos que estos ultrasonidos podrían ocasionar.
“Estas armas sónicas emiten sonidos sobre los niveles permitidos o considerados seguros, los que generan severos daños en la audición de las personas expuestas”, sostuvieron en una declaración pública ambas entidades en aquella oportunidad, destacando además que el uso de estos equipos ocasionarían “pérdida auditiva irreversible” .
En países como Estados Unidos, Corea del Sur, Turquía entre otros han causado gran polémica y su uso ha sido suspendido. En relación a este aspecto es importante señalar que los dispositivos LRAD tienen un volumen normal de 120 decibeles, pudiendo llegar a un máximo de 140.
El máximo admitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 65 y médicos han expuesto que la capacidad auditiva se deteriora desde los 75 decibeles y cuando se llega 125 db inicia el dolor, con un umbral máximo del mismo de 140 db. Además, se considera que estas armas poseen un alcance de hasta tres kilómetros y afecta no sólo a las personas, sino que a la fauna del lugar en que se usen aves, mascotas, perros callejeros, por lo que también se verían altamente perjudicada.