De esta manera, al 31 de marzo de 2020, los activos previsionales totalizaban US$ 170.692 millones, muy por debajo de los US$195.175 millones que anotaron a fines del mes precedente, febrero.
Con estos números, el primer trimestre del año cerró con una estrepitosa caída que alcanzó al 20,7%, equivalente a un retroceso de US$44.681 millones.
De acuerdo al reporte de la Superintendencia de Pensiones, en marzo la rentabilidad de los fondos más expuestos a renta variable, caso del A (más riesgoso) y B (riesgoso), en los que principalmente se encuentran los afiliados más jóvenes, cerró con caídas de 16,49% y 13,53%. Con estas cifras, en el primer trimestre registraron una pérdida de valor de 17,02% y 14,22%, algo no observado desde el peak de la crisis subprime, de los últimos tres meses del año 2008.
En el caso del Fondo C, cuyo perfil de inversión es moderado y es considerando el fondo de referencia del sistema, bajó la cortina del mes pasado con una merma de 10,20% y de 11,64% en el trimestre.
El descalabro financiero en este ámbito, también alcanzó a los fondos de pensiones D y E, pese a que son los que se encuentran menos expuestos al riesgo de la renta variable y, en consecuencia, a las oscilaciones del mercado bursátil.
Por último, en el caso del Fondo D (conservador), anotó pérdidas por un 7,22% real en el mes y un 9,64% en el primer trimestre, mientras que la rentabilidad del Fondo E, el más conservador de todos, retrocedió 2,54% en marzo y 4,81% en el período enero-marzo 2020.